domingo, 27 de abril de 2014

Prólogo al libro no nato: El Oro vive: Anuario de fiestas

Dr. José M. Castellano Gil (PhD)
Programa Prometeo - SENESCYT

Inicialmente he de confesar mi admiración profesional e intelectual por el autor de este libro incluso antes de conocerlo personalmente, pues dos de sus obras cayeron en mis manos en los primeros días de mi llegada a Machala. Poco después tuve la oportunidad de compartir inquietudes académicas y humanas que han forjado una estrecha relación de amistad. En cualquier caso, advierto al ávido lector que esa conexión afectiva no afectará en lo más mínimo a los comentarios y valoraciones que he de verter en estas breves líneas.

Después de “Provincia de El Oro: raíces, perfiles e identidades” (2003), “Provincia de El Oro: lugares y tiempos” (2007), “Machala: proceso de identidad” (2009), “Provincia de El Oro: Monumentos Arqueológicos” (2011), “Otro Buen Vivir” (2013), entre otras, Rodrigo Murillo Carrión nos brinda, ahora, su más reciente aportación: “El Oro vive: Anuario de fiestas” (2014).

Esta nueva publicación, además de ser un primer intento de aproximación antropológica al mundo de las fiestas tradicionales en la provincia de El Oro y de constituir un necesario e imprescindible anuario de sus festividades, es, sobre todo, un sólido pilar complementario que viene a fortalecer y consolidar una línea de investigación, emprendida por Rodrigo en estas últimas décadas, en relación con los elementos identitarios orenses. Una sociedad conformada a través de una coexistencia múltiple de culturas, con base común pero con rasgos peculiares y diferenciadores, que debe aún auto-reconocerse para reafirmarse como comunidad y colectividad en su diversidad e interculturalidad.

Este es el leit motiv de su producción y su principal inquietud, pero no es toda su esencia, pues, Rodrigo va más allá del formalismo académico, imprimiendo un sello propio y particular: intenta conjugar su contrastada rigurosidad con una visión y orientación de marcado carácter divulgativo. De modo que no se encierra en su torre de marfil del Departamento de Cultura y Arte de la Universidad Técnica de Machala y no pretende, por tanto, sentar cátedra, ni dar lecciones magistrales, ni indicar caminos, ni veredas. Simplemente le inspira un compromiso por la colectividad desde la individualidad y el humanismo, sin ciegas pasiones, ni banderías complacientes, ni oportunistas. Un estudioso, en definitiva, que afronta el devenir histórico-cultural desde una pausada reflexión y que intenta mirar de frente la cotidianidad vital actual, de igual modo que ejerce su vocación y desempeño intelectual con seriedad y responsabilidad.


Rodrigo Murillo en las páginas iniciales de esta obra delimita con total claridad sus pretensiones, finalidades y objeto de estudio. Un libro que, en síntesis, va dirigido a su protagonista, es decir “al pueblo orense y a los ecuatorianos que persisten en la marca de su identidad”, y que está articulado en tres grandes ejes. El primero arranca con unas consideraciones previas y generales con la intencionalidad de introducir al lector en las principales claves antropológicas interpretativas de las festividades populares (teoría de la fiesta, sincretismo, valor de la tradición, simbolismo, imaginarios...). El segundo ofrece un amplio y detallado recorrido por todos los rincones de El Oro con la idea de proporcionar un inventario-calendario ilustrado y comentado de las festividades religiosas y civiles de los catorce cantones de la Provincia. El tercero aporta una serie de reflexiones, surgidas a lo largo del intenso trabajo de campo desplegado por la geografía orense, en torno a diversos elementos que conforman sus fiestas: desde cuestiones referidas al mundo espiritual (fe, creencias, emociones...), pasando por aspectos materiales, simbólicos, rituales (iglesias, divinidades, santos, templos de fe, monumentos, templetes cívico, procesiones, romerías, desfiles, escenarios, público...) para concluir con unas interesantes apreciaciones críticas, con las que podemos o no estar de acuerdo pero que, en cualquier caso, estimulan debates y abren nuevas puertas a procesos investigativos que arrojaran luz al conocimiento antropológico y enriquecerán el corpus identitario de El Oro.

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