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Dr. José Manuel Castellano |
Previamente,
con la idea de evitar cualquier duda o propiciar erróneas interpretaciones por
parte del lector, quiero dejar sentado de forma muy clara mi posicionamiento
sobre este asunto: me adhiero, firmo en su totalidad y me apropio de los
argumentos expuestos en el editorial de EcuadorUniversitario de la pasada
semana, intitulado “Hay que invertir en investigación científica y contratar
profesores a tiempo completo, con título de PhD”.
No obstante, pongo a consideración pública una serie de puntos que deben incorporarse
en ese debate, que debe subir de nivel y relevancia, para ahondar sobre el
estado actual de la universidad ecuatoriana, más allá de esa simplona y banal
propuesta que, aunque retirada en estos últimos días, pretendía reducir el
nivel de exigencia formativa, académica y profesional, con la intencionalidad
de facilitar el acceso a categorías superiores del escalafón universitario.
Sin duda, ese es un pensamiento radicalmente involucionista, que catalogamos
de disparatado pero que puede tener cierta fundamentación lógica y pragmática
desde otras perspectivas que no han sido contempladas en esa propuesta
realizada. A nuestro modesto entender, ese planteamiento inicial responde a una
cultura instalada de forma generalizada en la sociedad universitaria
ecuatoriana, que intenta promover un “valor” que no reconoce como “virtud” el
esfuerzo, la dedicación y el trabajo profesional.