AZOGUES A TRAVÉS DE LA FOTOGRAFÍA
ANIMAL PATÉTICO
Por: José Manuel Castellano
Pues bien, en respuesta, a ese más que posible sutil interrogante
en aquellos lectores astutos, tengo que declarar abiertamente, como fundamento en
mi defensa, y como elemento atenuante, mis ilimitadas capacidades de
desconocimiento y mi profunda ignorancia, no sólo en este asunto que nos ocupa
sino prácticamente con respecto a la mayoría de las cosas. En segundo lugar, en
calidad de pliego de descargo, debo resaltar mi fea costumbre que “no como todo lo que me echan”, como dice
la sabiduría popular, sino que intento forjar previamente un criterio selectivo
para evitar perderme en temas distractores-insustanciales o, dicho
de forma más directa o coloquial, recurriendo a otra expresión popular, evitar
el recrearme en puras “pendejadas”.
En cualquier caso, todo ello no me impide “indagar para reflexionar”
sobre aquellos temas o asuntos que pueda considerar relevantes, al objeto de un
intento de aproximarme a entender de forma superficial lo que sucede a mí
alrededor y con el fútil propósito de comprender mi papel como individuo social.
En ese plano, debo manifestar también que, a pesar de no ser
un número más en esos 132 millones de espectadores que han seguido religiosamente
esta serie surcoreana (que durante su primer mes de estreno se ha convertido en
la más vista de la historia), he estado, por el contrario, muy atento al impacto
generado en el escenario mundial y muy pendiente de todo lo que se ha escrito,
referenciado y comentado desde diferentes puntos geográficos de este planeta,
cada vez menos azul, y a las lecturas interpretativas sobre esta serie, que se
ha convertido en un fenómeno social y en un producto de mercadeo más.
Este articulillo no pretende sentar cátedra con respecto a
nada. Nuestra única pretensión es mucho más sencilla: preguntar, cuestionar, reflexionar
y socializar una serie de inquietudes surgidas, sin entrar a enjuiciar aspectos
de contenidos sobre el arte y la industria cinematográfica, que para eso doctores
tiene la Santa Madre Iglesia, con la idea de centrarnos de forma concreta y muy
somera en su interpretación temática y en su impacto social, comercial y
educativo.
Algunos supuestos ideólogos del pensamiento único de la
izquierda, esos nuevos teólogos doctrinarios, como es el caso del ex vicepresidente
del gobierno del Reino de España, Pablo Iglesias, compone un análisis
superficial e intencionado, en su artículo “El
juego del calamar o el capitalismo como inmundicia moral”, donde se agarra a
un clavo ardiente con la finalidad de canalizar su propia concepción
ideológica, sin entrar en una visión analítica, ni valorar las consecuencias
que puede generar estos productos mercantilistas potenciados desde el propio
sistema capitalista-consumista. Su interpretación, nada original, sigue los mismos
pasos del propio director de la serie, Hwang
Dong-hyuk, quien ha acuñado que “El juego del calamar es una alegoría de la sociedad capitalista
moderna”; en la misma línea del columnista Jae-Ha Kim, en Teen Vogue, quien la define
también como “una
alegoría social” del “microcosmos de Corea del Sur y su complicada historia”, que retrata
no solo a ese país sino a los problemas comunes que enfrentan muchas sociedades
capitalistas; o como también ha comentado Minyoung Kim (vicepresidenta en contenidos
Netflix para el sudeste asiático) esta serie representa “la injusticia social: las divisiones de clase y la desigualdad
financiera o, incluso, las cuestiones relacionadas con el género”.
Debo dejar sentado nuestro evidente desencuentro con esas
caracterizaciones de alegato crítico hacia el modelo capitalista actual
contenidas en la serie, al tiempo, que esa oposición no debe concebirse como un
posicionamiento contrario al desmantelamiento del sistema, pues somos plenamente
conscientes de esa imperiosa necesidad de cambio pero, también, estamos en
desacuerdo total con respecto a las formas, a las banalidades ideológicas simplonas,
a los intereses ocultos, a los discursos “nadistas”
y demagógicos, a esos pragmatismos verticales centrado en reafirmar una
concepción ideológica de cartón piedra, sin rigor, ni espíritu constructivo, ni
dialogante.
Desde nuestra óptica, centrar el argumento de esta serie en una
crítica al sistema capitalista, nos resulta una pose excesivamente bobalicona,
infantil y un cliché meramente decorativo, pues en esencia no constituye su eje
vertebrador, pues no tiene mayor desarrollo, ni recorrido en la propia serie. En
cambio, si consigue generar y provocar una reacción contraria en el espectador,
que se siente atrapado y atraído en ese espíritu de competitividad y
supervivencia, a través de acciones violentas que justifican y aceptan un orden
de sumisión, sin plantear alternativas y donde no hay vías escapatorias. Los
personajes de esta serie, como el conjunto social, mueren por dinero y no por el
ansia de alcanzar la libertad.
“El juego del calamar”
no genera reflexión alguna, ataca a la violencia con más violencia y se
convierte, siendo una serie dirigida especialmente a los adolescentes, en un
manual didáctico para insensibilizar, adormecer, anestesiar y potenciar
acciones violentas justificadas en la supremacía del uno contra el otro.
Es un “reality show”
más, que se asienta en la clásica concepción de “pan y circo”, que tanto agrada a los descerebrados plebeyos,
un espectáculo distractor de sus propias miserias y donde entra en juego esa
poderosa maquinaria: el mercado y sus estrategias, que se reflejan, por
ejemplo, en las exitosas campañas comerciales, donde los distintos disfraces de
“El juego del calamar” están arrasando
en Amazon para este Halloween; donde sus actores se han convertido en sex
symbol del momento; e incluso la Isla donde se rodó se ofrece como un gran reclamo
turístico… Y si a ello, unimos que la inversión en la producción de esta serie
ascendía a unos 21,4 millones de dólares y que ha obtenido unos 891,1 millones
de dólares en beneficio, podemos concluir que ese es su verdadero elemento y su
principal trama argumentativa, sustentada en una sociedad consumista, integrada
por consumidores compulsivos y sin criterio.
Un tercer elemento, todavía más preocupante y altamente alarmante,
junto a un posible componente adictivo, es su incidencia en el proceso
formativo-educativo de nuestros jóvenes, que son reconvertidos en agentes replicantes
de valores ultra terroríficos, mega crueles e híper sanguinarios, que lo
materializan en la propagación sistemática de desafíos virales a través de las
nuevas tecnologías, como el reciente caso sucedido en los EE.UU. donde se
estimulaba el reto entre los estudiantes a abofetear a los docentes.
En definitiva, lo más sensato e inteligente que he leído
sobre “El juego del calamar”, que
viene como anillo al dedo para cerrar esta brevísima reflexión, son las excelentes
preguntas con sus respectivas respuestas lanzadas por Emilio de Gorgot:
“¿Es una serie con un
argumento inteligente? No.
¿Es una serie concebida de manera inteligente como producto? Sí”.
Recomendamos de forma muy especial no perderse la lectura de un artículo de La Tribuna Internacional LA CLAVE, que sale este jueves 28 octubre, intitulado "Corta recapitulación de la “Independencia” de Cuenca y algunas reflexiones", que viene acompañado de otras aportaciones de gran interés.
Después de muchos meses de reuniones y trabajo colectivo nos encontramos a las puertas de la inauguración de este I Congreso Internacional de Jóvenes Investigadores 2021. Una continuación del I Congreso Nacional de Jóvenes Investigadores que realizamos en 2019, a partir de la iniciativa de la Editorial Centro de Estudios Sociales de América Latina (CES-AL) en colaboración con diversos centros de estudios superiores de Ecuador, como es en esta edición la Universidad Internacional del Ecuador (UIDE) y la Universidad Católica de Cuenca (UCACUE). Y llegado este momento es necesario y obligado por nuestra parte resaltar el papel desempeñado por un conjunto de estudiantes universitarios que han conformado la Secretaría Técnica, sin ellos este Congreso no hubiese sido posible. Mi agradecimiento y felicitaciones a todos los miembros de esa Secretaría, un aprendizaje, sin duda, excepcional que marcará el camino hacia una excelencia profesional, como ya han demostrado en esta ocasión. Mi consideración y gran estima, un fuerte abrazo para ustedes queridos colegas.
La Editorial Centro de Estudios Sociales de América Latina tiene el placer de poner
a disposición de la ciudadanía mundial en acceso abierto el libro “Y-cidad o el acto heurístico-político de la intersección lectura y justicia social” de la autoría de Aldo Ocampo
González, director y fundador del Centro de Estudios Latinoamericanos de
Educación Inclusiva (CELEI).
Sesión
de apertura y sala 1: https://cedia.zoom.us/j/7852631412 ID: 785
263 1412
Sala 2: https://cedia.zoom.us/j/8222594827 ID: 822
259 4827
Sesión
de clausura: https://cedia.zoom.us/j/7852631412 ID: 785
263 1412
La Editorial Centro de Estudios Sociales de América Latina (CES-AL) no mercadea con los libros, ni con los autores, ni con los lectores.
La Editorial Centro de Estudios
Sociales de América Latina (CES-AL) tenía previsto, en su programación anual,
celebrar a finales del próximo mes de noviembre su Tercer Aniversario, pero
dada la situación delicada en la que se encuentra uno de nuestros miembros
fundadores no tenemos nada que celebrar.
Por este motivo estamos organizando un ACTO HOMENAJE a ERICK JARA MATUTE, que tendrá lugar el martes 30 de noviembre, para unir todas nuestras voluntades y deseos con la firme creencia que nuestro querido compañero, amigo y hermano pueda recuperarse lo más pronto posible, para poder estar nuevamente a su lado y seguir caminando todos juntos de la mano.
La Editorial Centro de Estudios Sociales de América Latina se complace en anunciar que en las próximas semanas tendrá lugar el acto de presentación del libro “REFERENTES SIGLO XXI. Ensayos” de Abdón Ubidia.
La Editorial Centro de Estudios Sociales de América Latina (CES-AL) tiene el placer de informar que en las próximas semanas se presentará el libro "AZOGUES A TRAVÉS DE LA FOTOGRAFÍA", una recopilación de soportes gráficos que ha sido realizada por Rafael Rodríguez, Erick Jara, Bryan Parra, Elsa Amendaño, Laura Romero y José Manuel Castellano, con prólogo del Dr. Lauro R. Yumbla Lucero.
Del 22 al 26 de noviembre
La Editorial Centro de Estudios Sociales de América Latina (CES-AL) tiene el placer de invitarle al lanzamiento del libro “Y-cidad o el acto heurístico-político de la intersección lectura y justicia social” de la autoría de Aldo Ocampo González, director y fundador del Centro de Estudios Latinoamericanos de Educación Inclusiva (CELEI).
La Editorial Centro de Estudios Sociales de América Latina se orgullece inmensamente que dos de sus jóvenes, miembros de esta Editorial, hayan sido seleccionados, entre miles de estudiantes universitarios de diversos países, en la adjudicación de sendas becas para la realización de sus estudios de maestría en España.
Nuestros mejores deseos en esa nueva aventura académica y los mayores éxitos posibles.
FELICITACIONES
América Belén Viejó y Ángel Fajardo Pucha.
Fotos: José Manuel Castellano
https://www.laclavecuenca.com/
2.- Mi
panorama político en Colombia
3.- Sobre
revoluciones, muros, corbatas y camaradas de lucha
4.- ¿Una
tercera vía universitaria en Ibarra?
5.- Brechas
de inequidad en el arte
6.- La
Clave invita a la audición de la "Nueva canción Eurídice y Orfeo"
7.- El
mundo en un semillero de escritura
8.- A
propósito del Semillero Escrituras Creativas
10.- La
internacionalización de la Enseñanza Superior
11.- CES-AL,
una editorial innovadora: Perspectiva de un joven universitario
12.- Nuestro
patrimonio industrial: Museo Fábrica Imbabura
13.- Ventanas
de “Nuestra América”: Río Dulce
14.- Sobre
los derechos: por qué sí la naturaleza y por qué no los edificios
15.- Cabalgata
Nocturna de Eliécer Cárdenas Espinosa
16.- “El
Diario de Hermes”: Entre la picaresca y la crítica social
17.- Trascendencia
de la novela “Polvo y ceniza”
18.- La
Caja de Pandora, un siniestro regalo de los dioses
19.- Temores e
incógnitas
20.- La
formación por competencias
21.- La
educación presencial a la vuelta de la esquina
22.- Un
mundo desconocido al que llaman EDUCACIÓN
23.- Por
qué se movilizan los pensionistas
24.- Y-cidad
o el acto heurístico-político de la intersección lectura y justicia social
25.- Un
puzzle social de piezas sueltas y sin encaje
26.- El
agua como proyecto ancestral entre agricultura y la redención humana
27.- Argumentos
28.- El
placer de la escritura en mano de mujeres
29.- El juego del calamar o el neoliberalismo totalitario como fase superior del imperialismo
Por: José Manuel Castellano
Nota
preliminar
Eliécer Cárdenas, unos
meses atrás, me había planteado la posibilidad de realizar una reseña sobre su
último libro, “El Diario de Hermes”,
editado a finales de 2020 por el “Colectivo
Casa Tomada”, con la idea de que viera la luz en una revista de Guayaquil. Una
invitación que acepté muy gustosamente.
Tras su lectura, comenzaba
la tarea. Sin embargo, la inoportuna e inesperada visita de unos traviesos duendes
virtuales, que “haberlos haylos”, fueron los causantes directos de que se extraviara
por arte y magia el archivo en mi computadora, a lo que se unían poco después, para
más inri, esos otros habituales inconvenientes, absurdos e impropios de obligaciones
que surgen, de “hoy para anteayer”. Esos contratiempos, como tuve la
oportunidad de comentarle a Eliécer en unas semanas previas a su definitivo viaje
al Olimpo, retrasaron aquel compromiso adquirido. De modo que, ahora de vuelta
al punto de partida, intento, al menos, con estas líneas, querido amigo, dar
cumplimiento a tu encargo, con la honda pena de tu inesperada ausencia y con el
inmenso desconsuelo de saber que ya no podré compartir esta exégesis contigo,
sobre los posibles entresijos ocultos detrás del abogado Hermes y su contextualización
social.
El Diario de Hermes y la
intrahistoria de una ciudad
Esta última obra de Eliécer Cárdenas Espinoza, a simple vista, pudiera parecer que establece una clara correspondencia literaria con la novela precursora de la corriente picaresca española del Siglo de Oro, encarnada por el inmortal pícaro de Salamanca, un buscavida con gran infortunio, narrado desde una mirada autobiográfica por Lázaro de Tormes. En ese mismo clima se desenvuelve el pillo y “sabido” cuencano, Hermes Andramuño, por medio de un relato personal, un diario escrito de forma irregular en el tiempo, donde registraba, entre otros asuntos, sus desgracias y triquiñuelas.
Sinopsis
El aparente protagonista
principal, Hermes, soltero y de cuarenta y seis años, es un abogado que cae en
desgracia tras desfalcar a su socio de despacho, Federico Vázquez, y ante el
desprestigio social se ve desplazado a la indigencia. De modo que tenía que potenciar
su ingenio para encontrar un cuarto donde vivir, además, de cubrir sus
necesidades básicas de lunes a sábado, ya que los domingos solía visitar a Fray
Cosme, un pariente suyo, donde además de la comida caliente, mantenía una
pequeña tertulia y donde conocería más adelante a Mercedes Cabrera, una dama
que colaboraba en acciones benéfica-caritativas, y a su joven nieta, Giovanna Altamirano,
con quien se encapricharía locamente. Fue en esos momentos cuando comienza a
escribir su diario en un vetusto cuaderno de su etapa universitaria.
Tras una búsqueda intensiva
consigue instalarse en un cuartucho de mala muerte y maloliente, encima del
portón de una antigua casa demolida y reconvertida en parqueadero de terraplén,
por sesenta dólares mensuales. Su ingenio le llevó de un modo clandestino a
acondicionar en el corredor, que daba acceso a su habitación, un cutre despacho
para su ejercicio profesional, con una mesita de velador, dos sillas, la
computadora y algunos ejemplares de códigos y leyes, como soportes decorativos.
Tan solo llegó a tener un cliente, un campesino mayor, relacionado con un
litigio de tierras, a quien le solicitó para llevar su caso unos 130 dólares en
concepto de anticipo. Un ingreso que le permitiría, por el momento, apañarse en
su malvivir.
Semanas más tarde,
Hermes recibía una llamada telefónica de un antiguo compañero de colegio, Andrés
Gaona, que en aquellos momentos ostentaba el cargo de autoridad principal de la
ciudad, con el propósito de convocarlo a una reunión en su despacho para que asumiera
la coordinación administrativa del Municipio, con la misión de aplicar una profunda
reestructuración: ciento ochenta empleados debían salir de la institución por cuestiones
presupuestarias.
Hermes fue muy
consciente del trabajo sucio que debía desempeñar: “el papel de verdugo debe asegurarse un porvenir y necesita sacarle el
máximo provecho posible a una tarea que despierta repulsión, pero también
temor”. Pero antes de iniciar su reingeniería laboral, celebraba esta nueva
etapa con la adquisición de unos flamantes trajes, el alquiler de un
confortable departamento, la solicitud de un auto para su desplazamiento y la
contratación de un chofer de su confianza para llevar a cabo, posteriormente,
su estrategia de actuación: basada en la desconfianza y en la implantación de un
régimen de terror. Para ello, necesitaba un canal de información de ida y
vuelta a su servicio, un correveidile (el conserje, Oscar Gómez), dispuesto al
chisme, a la delación y una pieza clave en la ejecución de su viejo plan en
connivencia con el joyero Gerano Pavón; que ya había puesto en práctica en una
etapa anterior cuando ejerció de Comisario de Abasto, con el propósito de sacar
tajada de su cargo.
El procedimiento a
seguir consistía en que el conserje tendría que difundir entre los trabajadores
“que el terrible liquidador de personal
tendría contemplaciones con quienes fueran a la joyería tal y adquiriesen
algunas alhajas de valor”. El dinero recaudado por las ventas sería
repartido entre los dos cómplices.
Todo, hasta ese momento, parecía que funcionaba a la perfección. Sin embargo, tres nuevos escenarios devuelven a los infiernos a este antihéroe “sabido”, un personaje sin escrúpulos, de pura apariencia y nula moralidad, pero que a nuestro criterio viene a representar al conjunto social.
Primer
escenario: venganza y humillación
Mientras Hermes revisaba la nómina de empleados se encontró con los apellidos de Vázquez Lozada y solicitó al Archivo de Personal su expediente de vida, para constatar la posible existencia de una relación consanguínea con su ex socio. Una vez confirmado, lo citó para notificarle su despido, a no ser que su hermano viniera a su despacho a pedir perdón por el daño que le había ocasionado con anterioridad, como así resultó; aunque no le fue suficiente con ello y le exigía que lo hiciera de rodillas, como así hizo.
Segundo
escenario: plan al descubierto
Hermes fue citado de urgencia al despacho de su superior, Andrés Gaona, quien le mostró su furor e irritación ante una denuncia verbal, donde se le acusaba de haber montado un negocio, en compañía de un joyero, para sacarles dinero a los servidores de la institución. Ante esa situación Hermes desplegó una de sus mejores actuaciones, mostrando su gran indignación: “¡Son puras calumnias, hermano!”. Patrañas de aquellos que se sienten amenazados, “difamaciones de tanta gravedad, que comprometían mi buen nombre y mi honor”, decía con un tono furioso, al tiempo, que le comentaba que recientemente había sido víctima de un ataque por unos encapuchados. Su versión logró tranquilizar a su jefe y tras salir de la reunión contactaba con el joyero para que abortara el plan.
Tercer
escenario: abuso de posición
Cada día que pasaba
crecía en Hermes una irresistible obsesión por entrar en la vida de la nieta de
Mercedes Cabrera, una joven veinte años menor que él, que había conocido un
domingo en casa de Fray Cosme. En diversas ocasiones y bajo diferentes excusas
intentaba propiciar un acercamiento hacia ella, cosechando siempre su contundente
indiferencia. Pero en uno de esos encuentros, Giovanna le solicitó un favor: que
le consiguiera un trabajo a su ex novio, a lo que Hermes, desconcertado y
descorazonado, aceptó bajo una sola condición: “tomemos un café los dos, durante diez ocasiones, en días diferentes”.
Sus reuniones fueron frías y efímeras hasta que llegó el momento en que la
joven le propuso que la acompañara a un viaje a Lisboa. Inmediatamente la mente
de Hermes se disparó, aunque de pronto sus fantasías se desvanecieron al conocer el motivo real de esa invitación: el
viaje se debía a una postulación para obtener una beca y su abuela condicionaba
aquel traslado si iba acompañada por él; ya que era considerado como “hombre serio y formal”. Una calabaza más
en el currículo de Hermes. No obstante, intentó suavizar ese fracaso con la esperanza
de que durante esa estancia cambiara su suerte.
Una noche, y bajo un escenario propicio, se atrevió a besarla, acariciar su piel y sus pezones pero pronto se encontró con el rechazo frontal de Giovanna. De modo que de vuelta a la capital azuaya, Hermes tuvo que afrontar las consecuencias de su atrevimiento. La abuela de la joven puso el caso en manos, casualidades de la vida, de su abogado, Federico Vázquez, antiguo ex socio de Hermes, que lo demandaría por agresión sexual. Su desgracia no terminaría aquí, ya que unos días después el Sindicato de Trabajadores y la Asociación de Empleados del Municipio habían presentado una denuncia formal por escrito y tenía que responder ante la justicia por delitos de extorsión, abuso de funciones y asociación ilícita. Pocos días después se expedía la boleta de detención y bloqueaban su cuenta bancaria. Ante esta situación no le quedó más remedio que pasar a ser un fugitivo y refugiarse en su anterior cuartucho del parqueadero.
Valoración
Inicialmente esta
novela podría catalogarse de narración picaresca. No obstante, desde nuestra visión
profana y con un descarado atrevimiento, el “Diario de Hermes” se podría encasillar bajo un realismo-simbólico con
alto componente de crítica social. Esta fundamentación descansa en ese macro
puzzle descriptivo, construido por pinceladas sueltas que nos ofrece Eliécer y que
es representado por cada uno de los personajes que deambula entre los distintos
rincones de esta novela, así como por la presencia fugaz de determinados rasgos
temáticos, comportamientos sociales y algún elemento estructural urbanístico de la
ciudad adoptiva de nuestro autor.
Desde nuestra
interpretación, esta corta pieza literaria, de ciento treinta páginas, desvela y
desnuda en silencio una serie de tramas que están enquistados en el cotidiano vivir
y es una invitación a penetrar en esos vericuetos humanos y en su accionar, vinculados
a valores, comportamientos y sentimientos. Cuestiones éstas, que los estudios históricos
no alcanzan a esbozar ni siquiera de forma borrosa, pero que son sustanciales
al conformar una herencia consuetudinaria incuestionable e intangible, que es generadora
de patrones sociales peculiares, que no son asumidos abiertamente en las
relaciones sociales pero que están muy presentes y vivos en la sombra colectiva,
hasta el punto de convertirse en códigos vertebradores de la estructuración
social. Desde esa perspectiva es posible que Eliécer haya utilizado a su presunto
personaje principal, un pícaro sin escrúpulos, como mera excusa para adentrarse
con suaves destellos en la intrahistoria social de esta Cuenca Austral, aspecto
que se nos antoja como el eje central de esta obra.
En ese sentido, si se
analiza el perfil y caracterización individual de cada uno de los personajes que
transitan por esta novela nos induce a pensar que son piezas imprescindibles en
ese gran encaje colectivo integrador, que es tratado con esmerada elegancia por
el autor, sin aspaviento y sin intención de enjuiciar la realidad, ya que ésta habla
por sí misma. Eliécer intenta y logra plasmar un lóbrego cuadro social, con sutiles
pinceladas y tenues trazos, sin prejuicio, ni lecciones éticas o moralinas para
dejar en manos del lector su propia interpretación o reinterpretación de esa
realidad simbólica aceptada puertas adentro y que es reproducida socialmente en
todos los ámbitos de forma generalizada.
Así Eliécer deja
entrever, en distintos grados de desarrollo, una serie de delgadas huellas asociadas
a los personajes: unas, pinceladas temáticas (la incidencia interna migratoria,
la prostitución, los lazos de la reciprocidad andina, los círculos de caridad…);
otras, enlazadas a los valores y comportamientos sociales (apariencias, hipocresía,
engaño, corrupción, chisme, servidumbre, discriminación social; desacreditación
profesional…); una tercera, componentes relacionados con algunos rasgos de
contextualización urbana y espacios públicos (edificaciones recientemente construidas
por migrantes residente en los EE.UU, las duchas públicas, la demolición de
casonas antiguas y los acondicionamientos de parqueaderos…); y un cuarto
aspecto centrado en la caracterización del ambiente laboral (clima de terror, reconversión
del personal, práctica de favoritismo, comúnmente acuñada como palanqueo…).
En definitiva, una novela que intenta describir la ciudad a través del valor simbólico que encarna cada uno de los diez y seis personajes y que nos presenta un panorama social de convivencia y connivencia entre pillos, a distinto nivel, categoría y altura.
Por: José Manuel Castellano
Un cantante, instrumentista
y compositor que, a pesar de su juventud, cuenta con un amplio recorrido y una
brillante trayectoria. Ha participado en diversos certámenes y festivales de
rango nacional e internacional (Perú, Colombia, Argentina, Paraguay, EE.UU.,
Portugal, Alemania, Italia y España), los cuales le han servido de experiencia
y aprendizaje, además de conocer a grandes maestros y músicos. Sin embargo,
como es muy típico en esta tierra sembrada de sal, no ha contado nunca con
apoyo institucional alguno.
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Diego Zamora |
Orígenes
Nace en la ciudad de
Cuenca, un 6 de septiembre de 1985, en el seno de una familia con un fuerte arraigo
a la música tradicional ecuatoriana. Sus antecedentes se remontan a tres
generaciones atrás: su abuela materna, Zaira Ochoa, fue integrante de coros
durante su juventud y, todavía hoy, cultiva esa faceta en una agrupación de la
tercera edad. Su tatarabuelo paterno, Orellana, fue un insigne compositor
lojano. Sus abuelos paternos, Roberto Zamora y Berta Orellana, eran músicos y cantantes.
Mientras que la tercera generación, integrada por sus padres Diego Zamora y Mónica
Mendieta, conservó esa tradición y en 1984 fueron los ganadores del primer Festival de Música Protesta, organizado
por la Universidad de Cuenca.
Sus
inicios en la música
Fue en 1992, a sus
siete años de edad, cuando emprendió su camino en el mundo musical en compañía
de sus progenitores, a través del grupo “Mónica
y sus dos Diegos”. Representaron a Ecuador en diversos festivales
internacionales con su música folklórica ecuatoriana y latinoamericana. Poco después
se integraba su hermana Erika, a los 14 años de edad, y el grupo pasó a
denominarse “La Familia”, que entre
su repertorio contaba con composiciones propias.
Su juventud estuvo
marcada esencialmente por la música y el deporte. Desde muy temprana edad, a
sus 4 años, se inició en el mundo de la instrumentalización, primero con el
piano y luego con el bartolo, una especie de guitarra chiquita. En la
actualidad ejecuta trece instrumentos pero el que realmente le apasiona es el
charango. Siempre tuvo la ilusión de vincularse directamente a la música y de
niño no le agradaban aquellos aplausos por el simple hecho de ser un niño, ya
que concebía el aplauso como un merecimiento a una labor, un reconocimiento al
esfuerzo y dedicación. El voleibol de playa fue otra de sus actividades claves
y complementarias, siendo seleccionado nacional y provincial. Una práctica que
todavía hoy mantiene viva.
Sus
primeros maestros
La casa fue su
primera escuela y su familia ha sido una pieza fundamental en su carrera
musical. Su padre, musicólogo, le enseñó mucho de lo que actualmente sabe en la
ejecución de instrumentos andinos (aerófonos, cuerdas, percutivos, etc.) y, posteriormente,
combinó con un aprendizaje empírico en aspectos técnicos. Llegó un momento en
que tenía que avanzar, buscar el camino hacia la profesionalización y su punto
de partida surgió tras la audición de una ópera rock “Jesucristo Superstar” en 2007, donde obtuvo el rol de Caifás. Su actuación
llamó la atención de Alexander Tamazov, músico de origen armenio y docente en la
Universidad de Cuenca, quien se ofreció a impartirle clases particulares gratuitas de canto
lírico y, más tarde, animarle a su ingreso en la Facultad de Artes, con la idea
de que profundizara en aspectos relacionados con la parte técnica musical. Así
comenzó su
etapa de formación académica.
El
surrealismo universitario
Durante tres años permaneció
en la universidad hasta que decidió abandonarla. Fue una época un tanto complicada,
cuando no absurda, ya que al regresar a Cuenca, tras participar en uno de los
concursos más conocidos en Latinoamérica, “Voces
del Mundo” en Perú, donde quedó finalista, sus profesores se negaron a recepcionar
sus trabajos y a la posibilidad de que pudiera realizar sus pruebas. A pesar de
esa falta de comprensión, persistiría en su voluntad de continuar con su
carrera. Era un tiempo en que recibía con bastante frecuencia propuestas de
audiciones del Teatro Nacional Sucre, con asignación de diferentes roles, pero
sus solicitudes de permiso en la Facultad eran siempre rechazadas de plano, bajo
el motivo que “el alumno tiene que
hacerse en el aula”. Una situación que vivió de forma reiterada: cuando le
concedieron una beca de estudio en Venezuela; o bien cuando tenía que desplazarse
a Quito a recibir clases particulares de grandes maestros; o cuando decidía
participar en el Voices Festival
Principal de Salzburgo. De modo, que el agua rebozó el vaso y tomó la muy sabia
decisión de abandonar sus estudios universitarios en la Facultad de Artes. Sin
duda, como el tiempo ha demostrado, no se equivocó, aquel espacio definitivamente
no era su lugar.
Etapa
formativa en Venezuela, Quito, Alemania, España e Italia
En 2012 obtuvo una
beca de estudio por seis meses en Venezuela en el Sistema Nacional de Orquestas
Juveniles en Caracas con el maestro William Alvarado, que compatibilizó en la
ciudad de Valencia, en el Teatro Teresa Carreño, uno de los complejos culturales
más importantes de América Latina. Una experiencia altamente enriquecedora,
donde logró visualizar de mejor manera el funcionamiento de su técnica vocal y,
sobre todo, apropiarse de confianza y seguridad para mostrarse al mundo. Su
formación vocal y armónica se ampliaba, posteriormente, con clases magistrales
o en grupos abiertos impartidas por maestros internacionales, también fue
discípulo de la gran Monserrat Caballé y participó en distintos cursos de
verano en Alemania e Italia, donde intentaba aprovechar al máximo su
aprendizaje y generar nexos con otras clases, con el objetivo de seguir avanzando.
Todavía hoy está empeñado en buscar la posibilidad de tener profesores
particulares de otros lugares que le permitan crecer.
El
compositor
Se identifica
plenamente con la música folklórica, donde el Sanjuanito y el Pasillo son sus géneros
preferidos, pero también es un amante de la fusión. Suele introducir el género lírico
en la música ecuatoriana tradicional. Se identifica por completo con la ruptura
en todos los esquemas, en todo lo establecido. Justamente, en su última
composición, un avemaría escrito en Latín, como una referencia del Avemaría de Barnot
o de María de Caccini, empieza con un piano, un órgano de tubos, y después se
incorpora el Heavy Metal. Como compositor se define innovador, no pretende
hacer lo ya hecho, lo establecido, copiar o buscar lo comercial. En sus composiciones
intenta dar un sentido, una razón a lo que canta, porque para Diego un cantante
es quien canta lo que sabe, pero un cantor implica saber lo que canta y cómo
canta. En ese sentido, se considera un cantor, no sólo en el escenario popular
sino también en el espacio lírico. Si no siente lo que canta, simplemente no
canta. Sus temáticas como compositor se centran en el amor y en la lucha social
con la idea de intentar romper esquemas, de unir cosas que en teoría no se debe,
como fusionar un piano de cola con un
charango o un saxo con una mandolina. Eso le lleva a romper paradigmas. Así, en
una de sus últimas composiciones, “Cuenca
majestuosa, Cuenca bicentenaria”, fusionó el Jazz con San Juan y Bossa Nova con Heavy
Metal. En definitiva, su razón como compositor es ofrecer al público la
posibilidad de salir de lo habitual y volar. Eso es lo que busca con sus composiciones.
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Diego Zamora |
Certámenes
y festivales
El primer concurso en
el que participó fue un concurso organizado en 2009 por el conservatorio, “Fronteras Musicales Abiertas”, donde alcanzó
el tercer lugar. Posteriormente en 2010 en “Voces
del Mundo”, celebrado en Trujillo (Perú), llegó a la final, entre 56
participantes de 14 nacionalidades. En 2012 participó en el “Voice Festival” en Salzburgo (Austria),
donde compitió junto a 130 cantantes líricos de nivel mundial y obtuvo el
primer lugar. En 2015 en el “Belvedere
Competition en el Metropolitan Opera House” de Nueva York alcanzaba la semifinal.
En 2019 fue invitado
para representar a su país en el “Festival
Sol Mayor”, celebrado en Asunción (Paraguay) donde tuvo la oportunidad de
cantar junto a la Orquesta Sinfónica Nacional de Paraguay y quedó tan fascinado
por el género tradicional la Guarania que le llevó a realizar una fusión con el
Albazo ecuatoriano. Su composición tuvo una aceptación tan generalizada que el Consejo
de Diputadas de la Cámara de Paraguay lo declaró Patrimonio Inmaterial.
Por último,
justamente en estos momentos, entre el 9 al 13 de este mes de octubre, se
encuentra participando en el certamen Internacional de Zarzuela en Valleseco (Islas
Canarias), con un repertorio integrado por la “Romanza de Vidal” de Luisa Fernanda; la “Romanza de German” de Soto del Parral; y “Por las calles solitarias”. Y en las próximas semanas, del 17 hasta
el 22 de octubre, se trasladará a Barcelona al certamen de Ópera Internacional,
organizado por la Fundación Monserrat Caballé, con un programa de obras de Mozart,
Rossini y Verdi.
Estado
actual de la música en Ecuador
Diego Zamora está plenamente
convencido que los artistas en esta época de pandemia han creado un espíritu de
resiliencia al darse cuenta de que están completamente solos en el sentido
institucional, por la falta de apoyo gubernamental. Un ejemplo muy similar, al
caso reciente de los deportistas ecuatorianos que han conseguido medallas en
los Juegos Olímpicos y los Paralímpicos. Parece que en este país no existe
apoyo alguno, solo quieren salir en la foto, sin cultivar nada. Ante esa
realidad cabe preguntarse ¿Para qué existen esas instituciones? ¿Para qué
existe un Ministerio de Cultura si no apoya a los que representan al país? ¿Para
qué existe una Dirección de Cultura en una ciudad? ¿Cuál es la razón de ser de
esas instituciones? Quizás la respuesta para nosotros sea bien sencilla:
Simplemente burocracia o, mejor dicho, mera “Burro-cracia”. A pesar de ello, los artistas han demostrado en este
tiempo de crisis su compromiso y su conexión con el público por medio de las
redes sociales y a través de sus propios recursos.
El
panorama formativo musical en Cuenca
Durante la pandemia la
situación en Cuenca ha sido muy complicada no sólo por la crisis sanitaria sino
por el escaso apoyo a los artistas en general y por el nulo trabajo de las
instituciones culturales gubernamentales. Con respecto al proceso formativo en
Cuenca y en Ecuador, Diego cree que empieza a tener una nueva connotación: la profesionalización
requiere una etapa formativa. Aunque todavía se mantiene viva esa idea de que
la escuela de música inicial es vista como un pasatiempo y una guardería. En
ese sentido, la “Corporación Cultural Diego
Zamora”, fundada en 2013, intenta transformar esa concepción: trabajar con
los chicos en el ámbito musical y también en valores y principios junto a los padres
de familia.
En definitiva, Diego Zamora ha sabido sortear las limitaciones impuestas por aquellos que viven anclados en glorias pasadas y que sepultan el horizonte de esta actual anquilosada, inmóvil y feretral Atenas del Ecuador.