miércoles, 21 de diciembre de 2022

Fútbol, mala educación y juego sucio en el contexto social

 A la valentía de Amir Nasr-Azadani

Esta actividad deportiva, como cualquier otra manifestación social de masa, no es más que otro reflejo de la estructura dominante del poder, replicada sumisamente por un vulgo alienado. Algunos osados, bajo el manto embaucador de sus cábalas hacendísticas, se atreven a conceptualizarlo como un hecho cultural que cumple un rol de cohesión social. Otros, en cambio, los que profesan la cultureta mundial, santifican al fútbol como expresión poética y artística.

Este Mundial de Qatar ha evidenciado con absoluta contundencia la preeminencia de los miserables valores y la doble moral de esta sociedad posmoderna: la hipocresía de este sistema mal llamado democrático, que legitima la desigualdad, justifica la explotación humana, consolida un modelo corrupto, exalta sentimientos racistas y fascistas, promueve violencia contra las libertades, manipula a las masas y potencia una legión de hooligan antisociales de cuello y corbata, que endiosan a los nuevos gladiadores del neoliberalismo.

Las soeces expresiones altisonantes pronunciadas por despoetizados peloteros, “Qué mirás bobo, Andá p'allá”, “chúpame la pija”, “cara de pinga” o la escenificada defecación de un descabezado cancerbero no solo son muestras de muy mal gusto, de una vulgaridad sin límites, de una rusticidad pre-evolutiva, sino que forma parte de ese gran espectáculo de escapismo mundial diseñado para desviar la atención sobre los principales problemas sociales. Si a ello añadimos, los saludos fascistas en las celebraciones; los insultos racistas que reciben los jugadores; los comentarios exacerbados de un analfabeto integral y descerebrado, que supuestamente ejerce de comunicador para insultar a los españoles por responsabilidades históricas; las arremetidas de un homólogo contra su propia selección al caer eliminada; las diatribas xenófobas; las ofensas a la mujer; el ensordecedor silencio cómplice de la comunidad internacional frente a la sentencia de muerte de un futbolista iraní, Amir Nasr-Azadani, por el simple hecho de manifestarse en libertad solidaria en contra de las atroces acciones llevadas a cabo por su propio país hacia las mujeres; o que un caricaturizado y momificado expresidente, miembro actual de un gabinete de gobierno europeo y máximo directivo de un club de fútbol, se atreva públicamente a ofrecer un camión repleto de prostitutas a sus jugadores por ganar dos partidos…, nos confirma que esta sociedad se cimenta en el abuso, en el engaño y en la explotación del “otro”. Todo lo demás son meros fuegos de artificios virtuales y la única opción que nos queda es apagar la luz e irnos de este putrefacto y hediondo mundo deshumanizado.

Cuenca (Ecuador) diciembre 2022

2 comentarios:

  1. Qué análisis tan fecundo, real y totalmente demostrado a la vista de toda la humanidad, más el ensordecedor silencio de los mismos; nos deja como lección que definitivamente debemos ceder el paso a una nueva generación, que sí, realmente permita a todos vivir en armonía!

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  2. Estremece brutalmente la verdadera realidad del fútbol, utilizado como instrumento de alienacion mental de todo un planeta

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