jueves, 14 de octubre de 2021

Semblanza de Diego Zamora

Por: José Manuel Castellano

Un cantante, instrumentista y compositor que, a pesar de su juventud, cuenta con un amplio recorrido y una brillante trayectoria. Ha participado en diversos certámenes y festivales de rango nacional e internacional (Perú, Colombia, Argentina, Paraguay, EE.UU., Portugal, Alemania, Italia y España), los cuales le han servido de experiencia y aprendizaje, además de conocer a grandes maestros y músicos. Sin embargo, como es muy típico en esta tierra sembrada de sal, no ha contado nunca con apoyo institucional alguno.

Diego Zamora

Orígenes

Nace en la ciudad de Cuenca, un 6 de septiembre de 1985, en el seno de una familia con un fuerte arraigo a la música tradicional ecuatoriana. Sus antecedentes se remontan a tres generaciones atrás: su abuela materna, Zaira Ochoa, fue integrante de coros durante su juventud y, todavía hoy, cultiva esa faceta en una agrupación de la tercera edad. Su tatarabuelo paterno, Orellana, fue un insigne compositor lojano. Sus abuelos paternos, Roberto Zamora y Berta Orellana, eran músicos y cantantes. Mientras que la tercera generación, integrada por sus padres Diego Zamora y Mónica Mendieta, conservó esa tradición y en 1984 fueron los ganadores del primer Festival de Música Protesta, organizado por la Universidad de Cuenca.

Sus inicios en la música

Fue en 1992, a sus siete años de edad, cuando emprendió su camino en el mundo musical en compañía de sus progenitores, a través del grupo “Mónica y sus dos Diegos”. Representaron a Ecuador en diversos festivales internacionales con su música folklórica ecuatoriana y latinoamericana. Poco después se integraba su hermana Erika, a los 14 años de edad, y el grupo pasó a denominarse “La Familia”, que entre su repertorio contaba con composiciones propias.

Su juventud estuvo marcada esencialmente por la música y el deporte. Desde muy temprana edad, a sus 4 años, se inició en el mundo de la instrumentalización, primero con el piano y luego con el bartolo, una especie de guitarra chiquita. En la actualidad ejecuta trece instrumentos pero el que realmente le apasiona es el charango. Siempre tuvo la ilusión de vincularse directamente a la música y de niño no le agradaban aquellos aplausos por el simple hecho de ser un niño, ya que concebía el aplauso como un merecimiento a una labor, un reconocimiento al esfuerzo y dedicación. El voleibol de playa fue otra de sus actividades claves y complementarias, siendo seleccionado nacional y provincial. Una práctica que todavía hoy mantiene viva.

Sus primeros maestros

La casa fue su primera escuela y su familia ha sido una pieza fundamental en su carrera musical. Su padre, musicólogo, le enseñó mucho de lo que actualmente sabe en la ejecución de instrumentos andinos (aerófonos, cuerdas, percutivos, etc.) y, posteriormente, combinó con un aprendizaje empírico en aspectos técnicos. Llegó un momento en que tenía que avanzar, buscar el camino hacia la profesionalización y su punto de partida surgió tras la audición de una ópera rock “Jesucristo Superstar” en 2007, donde obtuvo el rol de Caifás. Su actuación llamó la atención de Alexander Tamazov, músico de origen armenio y docente en la Universidad de Cuenca, quien se ofreció a impartirle clases particulares gratuitas de canto lírico y, más tarde, animarle a su ingreso en la Facultad de Artes, con la idea de que profundizara en aspectos relacionados con la parte técnica musical. Así comenzó su etapa de formación académica.

El surrealismo universitario

Durante tres años permaneció en la universidad hasta que decidió abandonarla. Fue una época un tanto complicada, cuando no absurda, ya que al regresar a Cuenca, tras participar en uno de los concursos más conocidos en Latinoamérica, “Voces del Mundo” en Perú, donde quedó finalista, sus profesores se negaron a recepcionar sus trabajos y a la posibilidad de que pudiera realizar sus pruebas. A pesar de esa falta de comprensión, persistiría en su voluntad de continuar con su carrera. Era un tiempo en que recibía con bastante frecuencia propuestas de audiciones del Teatro Nacional Sucre, con asignación de diferentes roles, pero sus solicitudes de permiso en la Facultad eran siempre rechazadas de plano, bajo el motivo que “el alumno tiene que hacerse en el aula”. Una situación que vivió de forma reiterada: cuando le concedieron una beca de estudio en Venezuela; o bien cuando tenía que desplazarse a Quito a recibir clases particulares de grandes maestros; o cuando decidía participar en el Voices Festival Principal de Salzburgo. De modo, que el agua rebozó el vaso y tomó la muy sabia decisión de abandonar sus estudios universitarios en la Facultad de Artes. Sin duda, como el tiempo ha demostrado, no se equivocó, aquel espacio definitivamente no era su lugar.

Etapa formativa en Venezuela, Quito, Alemania, España e Italia

En 2012 obtuvo una beca de estudio por seis meses en Venezuela en el Sistema Nacional de Orquestas Juveniles en Caracas con el maestro William Alvarado, que compatibilizó en la ciudad de Valencia, en el Teatro Teresa Carreño, uno de los complejos culturales más importantes de América Latina. Una experiencia altamente enriquecedora, donde logró visualizar de mejor manera el funcionamiento de su técnica vocal y, sobre todo, apropiarse de confianza y seguridad para mostrarse al mundo. Su formación vocal y armónica se ampliaba, posteriormente, con clases magistrales o en grupos abiertos impartidas por maestros internacionales, también fue discípulo de la gran Monserrat Caballé y participó en distintos cursos de verano en Alemania e Italia, donde intentaba aprovechar al máximo su aprendizaje y generar nexos con otras clases, con el objetivo de seguir avanzando. Todavía hoy está empeñado en buscar la posibilidad de tener profesores particulares de otros lugares que le permitan crecer.

El compositor

Se identifica plenamente con la música folklórica, donde el Sanjuanito y el Pasillo son sus géneros preferidos, pero también es un amante de la fusión. Suele introducir el género lírico en la música ecuatoriana tradicional. Se identifica por completo con la ruptura en todos los esquemas, en todo lo establecido. Justamente, en su última composición, un avemaría escrito en Latín, como una referencia del Avemaría de Barnot o de María de Caccini, empieza con un piano, un órgano de tubos, y después se incorpora el Heavy Metal. Como compositor se define innovador, no pretende hacer lo ya hecho, lo establecido, copiar o buscar lo comercial. En sus composiciones intenta dar un sentido, una razón a lo que canta, porque para Diego un cantante es quien canta lo que sabe, pero un cantor implica saber lo que canta y cómo canta. En ese sentido, se considera un cantor, no sólo en el escenario popular sino también en el espacio lírico. Si no siente lo que canta, simplemente no canta. Sus temáticas como compositor se centran en el amor y en la lucha social con la idea de intentar romper esquemas, de unir cosas que en teoría no se debe, como fusionar un  piano de cola con un charango o un saxo con una mandolina. Eso le lleva a romper paradigmas. Así, en una de sus últimas composiciones, “Cuenca majestuosa, Cuenca bicentenaria”, fusionó el  Jazz con San Juan y Bossa Nova con Heavy Metal. En definitiva, su razón como compositor es ofrecer al público la posibilidad de salir de lo habitual y volar. Eso es lo que busca con sus composiciones.

Diego Zamora

Certámenes y festivales

El primer concurso en el que participó fue un concurso organizado en 2009 por el conservatorio, “Fronteras Musicales Abiertas”, donde alcanzó el tercer lugar. Posteriormente en 2010 en “Voces del Mundo”, celebrado en Trujillo (Perú), llegó a la final, entre 56 participantes de 14 nacionalidades. En 2012 participó en el “Voice Festival” en Salzburgo (Austria), donde compitió junto a 130 cantantes líricos de nivel mundial y obtuvo el primer lugar. En 2015 en el “Belvedere Competition en el Metropolitan Opera House” de Nueva York alcanzaba la semifinal.

En 2019 fue invitado para representar a su país en el “Festival Sol Mayor”, celebrado en Asunción (Paraguay) donde tuvo la oportunidad de cantar junto a la Orquesta Sinfónica Nacional de Paraguay y quedó tan fascinado por el género tradicional la Guarania que le llevó a realizar una fusión con el Albazo ecuatoriano. Su composición tuvo una aceptación tan generalizada que el Consejo de Diputadas de la Cámara de Paraguay lo declaró Patrimonio Inmaterial.

Por último, justamente en estos momentos, entre el 9 al 13 de este mes de octubre, se encuentra participando en el certamen Internacional de Zarzuela en Valleseco (Islas Canarias), con un repertorio integrado por la “Romanza de Vidal” de Luisa Fernanda; la “Romanza de German” de Soto del Parral; y “Por las calles solitarias”. Y en las próximas semanas, del 17 hasta el 22 de octubre, se trasladará a Barcelona al certamen de Ópera Internacional, organizado por la Fundación Monserrat Caballé, con un programa de obras de Mozart, Rossini y Verdi.

Estado actual de la música en Ecuador

Diego Zamora está plenamente convencido que los artistas en esta época de pandemia han creado un espíritu de resiliencia al darse cuenta de que están completamente solos en el sentido institucional, por la falta de apoyo gubernamental. Un ejemplo muy similar, al caso reciente de los deportistas ecuatorianos que han conseguido medallas en los Juegos Olímpicos y los Paralímpicos. Parece que en este país no existe apoyo alguno, solo quieren salir en la foto, sin cultivar nada. Ante esa realidad cabe preguntarse ¿Para qué existen esas instituciones? ¿Para qué existe un Ministerio de Cultura si no apoya a los que representan al país? ¿Para qué existe una Dirección de Cultura en una ciudad? ¿Cuál es la razón de ser de esas instituciones? Quizás la respuesta para nosotros sea bien sencilla: Simplemente burocracia o, mejor dicho, mera “Burro-cracia”. A pesar de ello, los artistas han demostrado en este tiempo de crisis su compromiso y su conexión con el público por medio de las redes sociales y a través de sus propios recursos.

El panorama formativo musical en Cuenca

Durante la pandemia la situación en Cuenca ha sido muy complicada no sólo por la crisis sanitaria sino por el escaso apoyo a los artistas en general y por el nulo trabajo de las instituciones culturales gubernamentales. Con respecto al proceso formativo en Cuenca y en Ecuador, Diego cree que empieza a tener una nueva connotación: la profesionalización requiere una etapa formativa. Aunque todavía se mantiene viva esa idea de que la escuela de música inicial es vista como un pasatiempo y una guardería. En ese sentido, la “Corporación Cultural Diego Zamora”, fundada en 2013, intenta transformar esa concepción: trabajar con los chicos en el ámbito musical y también en valores y principios junto a los padres de familia.

En definitiva, Diego Zamora ha sabido sortear las limitaciones impuestas por aquellos que viven anclados en glorias pasadas y que sepultan el horizonte de esta actual anquilosada, inmóvil y feretral Atenas del Ecuador.

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