domingo, 24 de marzo de 2019

Dos miradas a la Segunda Guerra Mundial a través del cine

Esta sección de "Taller de Escritura" acoge en esta ocasión un artículo de Génesis Hurtado, que invita al lector a reflexionar sobre las distintas miradas hacia la Historia y su construcción. En este caso concreto se centra en un horrendo episodio pero cuyos mecanismos de actuación continúan vigentes en la sociedad actual, mediante la recreación de sutiles imposiciones imaginarias que intentan conformar y consolidar una percepción social homogénea sobre nuestra realidad, que es construida en función a los intereses de quienes controlan o aspiran a controlar los espacios de poder en todos sus ámbitos y donde los ciudadanos son soldados uniformados, meros consumidores de las ideas de esos pocos y sin espacios para otras visiones diferentes.
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DOS MIRADAS A LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL A TRAVÉS DEL CINE
Génesis Hurtado

Génesis Hurtado

“La historia la escriben los ganadores”. Una frase que se reproduce en medios de comunicación, libros de historia y en distintos soportes de transmisión de conocimiento, sin mayor transcendencia crítica. Un mensaje nos debe llevar a reflexionar para liberarnos de las acciones manipuladoras y engañosas presenten en todos los ámbitos sociales y en el tiempo. Sin embargo, en esta ocasión nos vamos a centrar en uno de los acontecimientos más sangriento en la historia, la Segunda Guerra Mundial, cuya lectura coloca en un pedestal a los ganadores, mientras que los perdedores son juzgados con prejuicios, estereotipos y rechazo social.

El director Clint Eastword nos ofrece dos miradas de esa realidad a través del cine. La bandera de nuestros padres representa la perspectiva de los EE.UU. y focalizada en un acto que inmortalizó a ese país, a través de una imagen realizada por el fotógrafo Joe Rosenthal, donde los soldados estadounidenses alzan su bandera. Mientras que Las cartas de Iwo Jima vienen a significar una visión desde Japón, que contiene un mensaje de humanidad y paz.
Estas dos películas son relatos de dos caras de una misma moneda y donde la reflexión ofrecida por Eastword nos habla del relevante papel que puede jugar el séptimo arte en la compresión histórica y en la construcción social sin alienación de los sectores dominantes.
En las dos películas se evidencian la manipulación y el ejercicio de poder en ambos países con sus soldados, con sus conciudadanos. En el film La bandera de nuestros padres se reemplaza la primera fotografía de la guerra y a sus héroes por otra programada. Debido a que los EE.UU. pasaba por una crisis económica y necesitaban una historia detrás de una imagen, que devolviera el espíritu patriótico, generar bonos y producción, mano de obra industrial, para ganar la guerra. Por otro lado, en Las cartas de Iwo Jima se exhibe la imposición del Emperador para elegir a las personas que irían a la guerra, gente sin ningún precedente militar, privándolos de su vida, anhelos y metas. En el desarrollo de la película se presenta a un Japón consciente de que perdía la guerra, tras sufrir impactos que generaron la pérdida de armamento marino, flota mercante y fábricas. Entonces, la estrategia diseñada fue causar el mayor número de bajas posibles en los norteamericanos en Iwo Jima, resistir hasta el final por su Imperio, el suicidio era sinónimo de honor.
La manipulación y el poder por parte del gobierno e imperio hacen que sus ciudadanos acudan a las guerras por algo llamado “patriotismo”, “valentía”, “el deber de la nación”, etc. No obstante, si las guerras reflejaran el valor de una nación ¿por qué los representantes de los Estados no acuden a primera línea de fuego en las zonas de conflictos a defender sus intereses? 
Eastword refleja que la guerra es un símbolo de muerte para gente inocente, que es obligada a combatir por su nación y que los ganadores escriben la historia como una verdad absoluta. Del mismo modo, estas películas analizan, reflexionan e intentan romper con los estereotipos de EE.UU. y Japón. Por ejemplo, en el colegio siempre nos enseñaron que los EE.UU. representaban el mejor sistema político, económico, social y desvalorizando a nuestro país. Y esa brecha se mantiene, cuando existe un gran porcentaje de ecuatorianos que han migrado a esa nación. No obstante ¿Cómo EE.UU. puede ser considerado el mejor país, si no es capaz de erradicar la desnutrición, desigualdad y pobreza en su territorio?  Por otra parte, el prejuicio social hacia Japón, donde sus ciudadanos eran considerados como máquinas, frívolos y calculadores y sin humanismo. Estos prejuicios se intentan romper en esta película.
En definitiva, es necesario ofrecer diversas miradas a la historia para generar dudas y cambiar nuestro mundo y construir otro donde prevalezca la solidaridad, equidad, reciprocidad, unión, que vaya más allá de las banderas, países, imperios, partidos y género. Recordar que hace falta humanidad y esperanza, revelarnos contra la injusticia y los opresores que acaban con los sueños, ideales y una vida digna.
Fuente: http://ecuadoruniversitario.com/arte-y-cultura/dos-miradas-a-la-segunda-guerra-mundial-a-traves-del-cine/

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