martes, 5 de noviembre de 2019

Crónicas Interculturales

WILSON GÁRATE ANDRADE
Universidad de Cuenca

Lo primero que me ha sorprendido, y de manera muy grata, es la generosidad y el desprendimiento de los autores del libro “Crónicas interculturales”: quienes autorizan y permiten la reproducción parcial o total del material escrito. Imagino con la anuencia de la Editorial Centro de Estudios Sociales de América Latina, su casa editora. Llama también la atención la simplicidad del título escogido, “Crónicas interculturales”, para referir un amplio compendio de relatos bajo el estilo de la crónica, considerado el mayor de los géneros periodísticos, el de mayor rigor y reto para un comunicador de la información en los medios.
Lo segundo, el rigor y minuciosidad de quién lo prologa, el Dr. José Manuel Castellano Gil, de la Academia Nacional de Historia, quien hace un repaso ordenado sistemático y didáctico por todo el contenido del texto y resalta el hecho de “salvar” los contenidos que inicialmente fueron publicados en artículos y notas periodísticas en Diario El Mercurio. Alaba la responsabilidad profesional de los autores de esta recopilación de las manifestaciones de la cultura, ritos y rasgos sin interpretaciones externas. Mediante el recurso de la redacción periodística se apega y se ajusta a la descripción de los espacios y en un determinado tiempo.
Debo resaltar en esa responsabilidad y rigor de los autores del libro, el de haber recorrido buena parte del territorio de Ecuador en la búsqueda de esos rasgos distintivos presentes en la amplia y vasta diversidad cultural. Todos centrados en la etnicidad, la identidad y la identificación de los pueblos y sus actores con cada uno de los espacios y entornos urbanos y rurales en los cuales los autores detectaron indicios particulares con alta significación de autenticidad popular. En este singular recorrido que les ha llevado por provincias tan distantes y disímiles unas de otras como: Esmeraldas, Imbabura, Pichincha, Cotopaxi, Tungurahua, Chimborazo, Bolívar, Cañar, Azuay, Loja y Zamora Chinchipe.
Un segundo momento o parte del libro constituye la preocupación por lo que sucede con la interculturalidad, se centra en el aspecto de la interactividad y para hacerlo la mirada de los autores indaga más que en la pertenencia espacio temporal o de identificación étnica, en las posibilidades de mestizo, negro e indio ni siquiera en el resaltar la costumbre, el rito, la celebración o el rasgo de interés cultural; sino, en la búsqueda de las personas y sus realidades cotidianas. Así se retratan con absoluto respeto, como ejemplo, la vida del guitarrista Segundo Severo Méndez; la del músico Isidro Mina y de la danzante Zoila Espinoza. Y con ellos la de Rosa Huila Valencia; la de Luis Antonio Palchisaca, de Clemente Tenezaca, de Juan Doncón González. De artesanos como Francisco Sarango; José Domingo Morocho; y otros personajes con tanta singularidad y significación como Baltazar Ushca, el último hielero del Chimborazo; la de Alberto Daquilema, Julio Toaquiza.
La espiritualidad andina y la religiosidad popular no están ausentes de esta recopilación de señales y signos, que caracterizan a un país pluricultural en su múltiple diversidad ambiental.
Los autores tienen la previsión de advertir que los enfoques periodísticos parten del concepto de interculturalidad de Francois Cavalié, para quién interculturalidad: “es la interacción entre culturas, es el proceso de comunicación entre diferentes grupos humanos, con diferentes costumbres, siendo la característica fundamental la horizontalidad; es decir, que ningún grupo cultural está por encima de otro, promoviendo la igualdad, integración y convivencia armónica entre ellas”.
Este tratamiento de la información desde la perspectiva intercultural y la elaboración de productos comunicativos refiere a contenidos sobre: historia, saberes, costumbres, características sociales, psicológicas, geográficas y festivas de los pueblos y nacionalidades indígenas y afro-ecuatorianos.
Y refieren al académico Milton Cáceres a quien atribuyen las líneas o ejes temáticos para el abordaje de la interculturalidad: resaltar los valores culturales; fomentar los derechos de la naturaleza; promover el derecho a la difusión y, a la reserva cultural de saberes ancestrales y ciencias milenarias.
En otro momento del texto están considerados los aspectos normativos legales; el reconocimiento de derechos y la visión de promoción educativa de los principios de la interculturalidad.
Ya en el plano periodístico es evidente la mística por ejercer un desempeño responsable. Inicia con el estar allí para ver; escuchar; y, participar cuando la situación lo amerita. Los relatos evidencian preocupación por el registro fidedigno de la realidad y precisión en el uso del idioma. En varios relatos se nota respeto y familiaridad con las fuentes directas y la mayoría testimoniales.
La recopilación contribuye con el reconocimiento y alta valoración de las tradiciones, usos, costumbres y creaciones artísticas y artesanales de los pueblos indios y negros; con lo que el propósito de los autores, se podría asegurar, se ha cumplido. 

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