sábado, 13 de julio de 2019

“ENTRE CANARIAS Y ECUADOR”, UNA HISTORIA E IDENTIDAD CARTOGRÁFICA

Luis Alberto Herrera Montero (PhD)
Universidad Estatal de Cuenca, Ecuador

Dr. Luis Herrera Montero (PhD). Foto Tugastudillo.

La revisión de “Entre Canarias y Ecuador” me impulsó a realizar un ejercicio cartográfico. En palabras de Giles Deleuze y Felix Guattari (2007), escribir un libro es realizar mapas; tejer y al mismo tiempo fugar. Mil mesetas fue la metáfora, la parte distintiva del título de un texto de estos autores franceses. Lo importante es que rizomas o raíces se multipliquen, pluralmente, en extensos territorios o mesetas, como procesos de realidades que se construyen, deconstruyen y reconstruyen en devenires sin final cierto. José Manuel Castellano me invitó a una interesante reproducción de esta propuesta. Leer una variedad de textos, publicados en uno solo, es una tarea de cartografía, que se adentra en los trayectos de una obra. En tal sentido, no puedo más que hacer una simulación mucho más pequeña, debiendo dejar fuera del mapa algunos escritos. Podría describir a todos, pero es menester realizar un ejercicio de priorización: en el mundo no existe mapa que condense todas las vivencias sociales. El texto reúne una constelación de experiencias, ampliamente comunicadas, que exigen el mapeo desde prioridades, sin restar mérito a un rico tramado, traducido también, en variedad de estilos de escritura.
José Manuel Castellano, sin duda, tiene nacionalidad canaria y latinoamericana, el libro así invita a comprenderlo. Al ser historiador, en variedad de diálogos y publicaciones, siempre enfatiza las estrechas similitudes de las luchas por la libertad, gestadas y tejidas, pese a la inmensidad del Atlántico, por pueblos que se oponen a ser subyugados e invisibilizados ilegítimamente. Así, tiene entre sus reivindicaciones principales, la insubordinación de pueblos de América Latina y de Canarias, como sello distintivo de una inquebrantable voluntad de no asumir la dominación como hecho normal, sino como cadenas a desprender de nuestros cuerpos, consciencias y territorialidades. De este modo, nos revela que el espíritu profundo de Canarias está más cerca de las luchas libertarias latinoamericanas, que de la pose racista y de las herencias nobles y monárquicas de España. La colonización española edificó territorios desde lógicas ajenas a los pueblos conquistados, impuso el cristianismo a diestra y siniestra y subordinó saberes y tradiciones, pero que perviven por la resistencia de sectores sociales que se niegan a dejar su vida y realidad sin significados.
Con la presente publicación, el autor nos obsequia una especie de inventario sobre sus aportes en diversidad de artículos de prensa, prólogos de textos, relatos respecto de sus investigaciones y experiencias en clase, entre los principales. En el texto se comparte una puesta en escena de su personalidad e identidad, ricamente mixturada por experiencias en Canarias y Ecuador. En este inventario, el autor intenta mostrar su pensamiento político y trayectos académicos, al parecer, inconexos, pero que están claramente alineados con su vocación ideológica y compromiso con sectores sociales marginados por el poder social y el ejercicio de hegemonía. Su identidad canaria, se inspira en una constante reflexión respecto de los procesos históricos de su nación, que no concretó la ansiada y real independencia de España. En este tema específico, nuestro autor sostiene legítimas y vigentes rebeldías.
Sus artículos son una constante crítica al estatus quo. Desnuda la política de España y concretamente de Canarias, tanto del Partido Popular como al Partido Socialista, por generar prácticas que reproducen una realidad edificada conforme estructuras clasistas e instituciones cómplices, donde la democracia termina siendo una clara dramatización. De este modo, los diputados del Partido Socialista de Canarias son un “cero a la izquierda”. Su propuesta de texto no es la típica denuncia, pese a lo mencionado recientemente. Privilegia la creatividad cuando compara la situación social de monopolio con el funcionamiento del Real Madrid y el FC Barcelona. Los monopolios no le hacen bien al fútbol ni a la sociedad, es una de sus substanciales sentencias. La diferencia radica en que el fútbol es un deporte que convoca masas, mientras que los temas sociopolíticos se caracterizan por el “desencanto mayoritario”. Todo proceso monopólico es contrapuesto a paradigmas de pluralidad, que es el enfoque del: “la democracia española está excesivamente controlada por los dos grandes partidos” (Castellano, 2019:76).
Con base en lo expuesto, José Manuel Castellano crítica con destacado énfasis la edición canaria de 59 segundos: un reconocido programa de televisión. Las puntualizaciones de crítica posicionan la perspectiva de que los medios de comunicación no prestan un servicio hacia el bien común, se alejan del significado de comunicar. En su acertada argumentación, los medios deben privilegiar el interés público, adoptando perspectivas plurales en su programación, aspecto que no caracteriza al programa de televisión mencionado, por estar  claramente alineado con partidos de índole oligárquico. No obstante, debe tenerse en cuenta que el pluralismo sería un sin sentido si se apuesta por la neutralidad periodística; así lo enfatizara el autor en la presentación del libro de Pascual Serrano “Contra la neutralidad: tras los pasos de John Reed, Ryszard Kapuscinski, Rodolfo Walsh, Edgar Snow y Robert Capa”.  Bajó la tónica analítica expuesta, la neutralidad no es más que jugar por la costumbre invisibilizadora de fenómenos, a partir de una posición de falso arbitraje entre quienes detentan poder y quienes no, donde el pueblo siempre es reducido en lo intrascendente. José Manuel Castellano, por tanto, se define como un militante de los pueblos, de aquellos que son descuidados por una supuesta libertad periodística y comunicacional.
Traigo a colación lo que un gran intelectual griego, Cornelio Castoriadis, afirmara sobre las seudo-democracias capitalistas, al catalogarlas como oligarquías liberales. Castellano, comparte una postura política similar a este filósofo. Es enfático al sostener que la democracia griega sufrió un serio revés al someter su economía conforme ajustes neoliberales. Acertadamente, argumenta la innegable afectación a soberanías ciudadanas, a causa de imposiciones del sistema mundial financiero, que conducen a la sociedad a un grave estado de “involución global.”  El contexto, en su opinión, es aún más perverso; ante exigencias de supuesta austeridad fondomonetarista, destaca los negociados que Europa ha realizado con el gobierno griego: “Francia ha vendido a Grecia seis fragatas por 2.500 millones de euros, helicópteros por 400 millones, diez o más cazas de combate por 100 millones cada uno. Mientras que Alemania le ha suministrado seis submarinos por 1.000 millones de euros” (Castellano, 2019: 72).
Desde la vereda opuesta, José Manuel Castellano describe sus experiencias en diversos trayectos por América Latina, mediante lecturas, revisiones biográficas y entretenidos recorridos territoriales. Empecemos mencionando a Cuba, a través de la figura de José Martí, a quien en el 158 aniversario de su natalicio, se le ritualizara con una ofrenda floral en El Parque de La Constitución (San Cristóbal de La Laguna, Tenerife-Islas Canarias). En palabras de nuestro autor, Martí fue poeta, periodista, político y un emblema de los procesos libertarios que se proyectan de lo local a lo universal. En esa perspectiva histórica, también se rinde homenaje a la figura de Ernesto Lecuona Casado, cuyo progenitor naciera en Santa Cruz de Tenerife en 1834 y que migrara a Cuba en 1860. Ernesto Lecuona Casado constituye, según Castellano, uno de los grandes representantes de la música cubana de todos los tiempos; sus giras, presentaciones triunfales y condecoraciones, así lo demuestran. En sintonía con este ejercicio de justos reconocimientos, sobresale, en la exposición del texto, figuras como José Morales Lemus, de relevancia como legado del pensamiento independentista nacional de Cuba, durante gran parte del siglo XIX. A consecuencia de esta posición, fue relegado de la historiografía española, pues fue un semillero emancipador del colonialismo.
En calidad de un necesario paréntesis, procede relatar breves impresiones de la amistad construida con el autor del texto, por algo más de tres años. Los escenarios de nuestras conversaciones estuvieron situados en cafeterías universitarias, a más de almuerzos y cenas en compañía de nuestras esposas y/o colegas docentes, en distintos sitios de amplio posicionamiento gastronómico en Cuenca. Evidentemente, el tema cubano resultó ser de envergadura y vigencia. Coincidimos en una franca crítica y condena a las medidas imperiales de Estados Unidos, en cuanto Cuba se alineó con los regímenes de corte socialista. En esa lógica, sustentamos los análisis en estricto apego a una postura de oposición al sistema de hegemonía global y capitalista, ante la cual no proceden posturas de neutralidad, como señalamos antes. Sin embargo, con base en la necesidad de instituir culturas políticas pluralistas, obviamente, el enfoque privilegió planteamientos de crítica, sostenidos en referentes democráticos, radicalmente diferenciados de aquello que se planteó como oligarquía liberal, históricamente afines a sectores con privilegios sociales y estatales. Tampoco podíamos dejar de manifestar nuestras inconformidades con el socialismo real, que terminó por confundir poder social con poder de Estado, sometiendo a la Isla a un estilo de liderazgo poco dinámico, democrático y plural.
Lo expuesto en el párrafo anterior, invita a profundizar en nuevos paradigmas sobre la transformación social, la gestación de procesos interculturales y cosmopolitas y la construcción de cotidianidades universitarias basadas en el protagonismo de los estudiantes. No pretendo hacer una explicación epistemológica, sino una narrativa desde la experiencia de leer “Entre Canarias y Ecuador”, resaltando la valoración de Samborondón como escenario de encuentro entre Ecuador y Canarias, la evaluación espiritual de la ciudad de Machala, las descripciones de una ciudad paisajística y flotante -parte de territorios urbanos de Babahoyo-,  la reivindicación de mujeres como Melba Piedra y Ruth Moya y los procesos de aprendizaje protagónico con estudiantes de la Universidad Técnica de Machala y de la  Universidad Nacional de Educación. 
José Manuel Castellano otorga valor significativo, en cuanto a los lazos de Canarias y Ecuador, al nombre de Samborondón. Al respecto, nos comparte una relevante investigación histórica, donde confluyen aspectos religiosos-míticos y geográficos que dan cuenta de un traslado mágico del topónimo, que caracterizara a una isla que sirvió de puerto de las movilidades colonizadoras de España a América Latina. En esa medida, el autor enfatiza, no tanto en el proceso colonizador, sino en aquello que transita en la memoria de pueblos, que deben migrar de un lado a otro y que otorgan en los territorios sus propios significados. De este modo, el valor del cristianismo, por medio de un Santo protector de largos y riesgosos viajes, es un bello acto fundacional de la relación Canarias-Ecuador; es decir, San Borondón devino en Samborondón. De esto, la evidencia más clara es la inscripción siguiente: “una campana de bronce de 1694 (custodiada actualmente en el Museo Municipal de Guayaquil), que formaba parte de una antigua capilla establecida en la zona, y que contiene una inscripción con el nombre de Samborondón” (Castellano, 2019: 138). A manera de síntesis, se puede otorgar valor cartográfico cuando el nombre responde a la relación entre islas Canarias y Ecuador.  En términos cartográficos, se prefiere entender las islas como archipiélagos, para significar abordajes sin fracturas. Por eso, el mismo José Manuel Castellano se asume vitalmente como proveniente de un archipiélago, que lo viera nacer, territorializarse en Canarias y desterritorializarse-reterritorializarse en Ecuador, todo un archipiélago espacial y cultural.
Otro referente de nuestro país; la ciudad de Machala, que tuvo 7.549 habitantes a mediados del siglo XX. Conforme el censo de 2010, ha pasado a contar con una población de 245.972; un crecimiento agudo a causa principalmente del boom bananero. En el texto se resalta la característica de un pueblo trabajador, que avanza con procesos de ordenamiento urbano a resaltarse. Sin embargo, José Manuel Castellano puntualiza que es una ciudad que crece sin alma, sin espiritualidad. Parecería que la actividad económica devalúa su proceso identitario. Al respecto, puedo afirmar, que el autor trata de fomentar otra perspectiva, donde la diversidad de un pueblo no debe simplificarse en la producción capitalista, sino proyectar su devenir en los ámbitos de la identidad, en la revitalización de aquello que hace cobrar sentidos reales de porvenir, ricamente sintetizados en lo que autor entiende por cultura. En esa dirección, resulta inconcebible que el Reloj de Machala, un símbolo de la ciudad, haya sido relegado a un plano secundario con la modernización del edificio municipal. Pese a los esfuerzos ciudadanos por apoyar su restauración y revitalización en los años 90, del siglo pasado, hoy continúen siendo un sueño que no se realiza, ya que se encuentra abandonado en un taller de la ciudad de Ambato.
Hacer referencia al patrimonio no implica descuidar el futuro. En Machala existen, al igual que en otras regiones de Ecuador, culturas grafiteras. En la ciudad en mención, el autor considera que la juventud atraviesa serios problemas de exclusión para un real cultivo de sus potencialidades culturales. El grafiti es, a no dudar, una manifestación que da cuenta de este fenómeno. En el texto se destaca a dos grandes corrientes, las que usan el grafiti bajo intereses de poder y los que recrean en ellos la cultura artística y popular de una región. Respecto de las primeras se constata una severa crítica en cuanto que tienen apoyo empresarial e institucional, cuyas evidencias se observan ampliamente desplegadas en territorios de la urbe; tanto en propaganda electoral de partidos oligárquicos, las listas 6, y la publicidad comercial de grandes empresas. En cuanto a la segunda, el contraste es notorio. Mientras las primeras gozan de reconocimiento hegemónico, las segundas se las ubica como que atenta a lo normalizado en nuestro país.
Participé, anteriormente, en la presentación del libro “Historia gráfica de las casas flotantes de Ecuador”. El territorio específico de este texto fotográfico fue la ciudad de Babahoyo. Es sin duda una obra de arte, ya que comparte una gran variedad de fotos e ilustraciones que hablan mucho más que un escrito. Rememorar esas imágenes me fue difícil, tuve que repasar nuevamente sus páginas. Luego de esta tarea, no puedo más que concordar con la conclusión que José Manuel Castellano reitera en “Entre Canarias y Ecuador”: un “patrimonio desdeñado”, sujeto a condiciones precarias de vida y al borde de su extinción, por políticas que promueven el reasentamiento de sus habitantes a través del consabido desalojo. Este es el último vestigio de un poblamiento territorial con significados patrimoniales, por el trayecto y distinción que conlleva para sus pobladores.
Capítulos esenciales del libro contempla heterogeneidad de personalidades, tanto hombres como mujeres, pero resulta imposible detallar a todos en este escrito. Reitero, el mapa que realizo no desmerece ninguna de las características expuestas por el autor, pero hace énfasis en un recorrido de significados que contienen un hilo conductor que vale la pena mapear. Vivimos, con mucha legitimidad, un creciente posicionamiento del feminismo en el mundo, América Latina y Ecuador. En esa dirección, se alinea también el autor. No realiza un análisis ensayístico ni un tratado filosófico-científico sobre la temática, pero refuerza el posicionamiento público de mujeres ecuatorianas; para el caso de esta mapa, resalto dos: Melba Piedra y Ruth Moya, por sus aportes al arte y a la sociolingüística en proyectos educación desde parámetros interculturales, respectivamente. De Melba Piedra destaca su producción poética, muy al tono de una personalidad caracterizada por su sencillez, pero no por eso exenta de profundidad. Sus 35 poemas relacionan la emotividad con sentidos de identidad, territorio y cultura popular. De parte de Ruth Moya, se enfatiza en su relevancia intelectual, una de las de mayor reconocimiento en Ecuador. Dentro de las contribuciones de Moya está el nexo entre la teoría y la lucha política, las lenguas de pueblos indígenas y su integración prioritaria en los currículos y procesos educativos del país, como un elemento innegociable en el camino por transformar nuestra realidad e interculturalizar nuestra educación.
Las apuestas que José Manuel Castellano hace por los estudiantes es una clara perspectiva que privilegia el aprendizaje, que en tiempos no muy lejanos estaba invisibilizado por la primacía de la enseñanza. Me atrevo a sostener, de una mala comprensión del acto de enseñar, pues la labor docente replicaba tan solo en una larga historia de mutilación de las potencialidades generadoras de conocimiento, al imponer estilos memorísticos en vez de cultivar la curiosidad y la voluntad por investigar. Esta cruda realidad se la constata en los bajos índices de lectura de la juventud universitaria, que nuestro amigo canario demuestra en sus investigaciones. Ante esto, la experiencia de elaborar una guía para el trabajo autónomo del estudiante, resulta un esfuerzo que nuestro amigo resalta. Esta propuesta trajo a mi memoria los aportes de Jaques Ranciere (2003), un filósofo francés de mucho prestigio contemporáneo, cuando enfatiza que el conocimiento se genera por incentivos concretos en la voluntad de los estudiantes, más que en la explicación de un docente. Una educación basada en las explicaciones de un profesor, no promueve la generación de explicaciones autónomas, por tanto, no impulsan la voluntad espontánea por conocer. Por eso la afirmación de Castellano de “falta de ignorancia” es similar al texto “El maestro ignorante (Jaques Rancier, 2003)
Las sugerencias de José Manuel Castellano, en materia de educación refuerza el paradigma de aportar desde y con los estudiantes. De ahí su cuestionamiento al aprendizaje de historia, que asoma dispersa y que requiere sustentarse en la memoria. En este punto deseo plantear una clara diferenciación entre sostener procesos vivos a partir de la memoria y aplicar metodologías memorísticas. Ingresan en nuestra memoria lo que se hace desde la voluntad, al contrario de lo que se hace desde una repetición mecánica anulatoria, que caracteriza la memorización. Probablemente con el autor tengamos una pequeña discordia, con clara solución luego de un provechoso diálogo, durante un delicioso saboreo de comida típica cuencana; escenas nada ajenas en las reflexiones que produjeron esta variedad de textos, compartidos en este libro y que he denominado como cartografía.
Las partes del libro, que a continuación se expone, son las de mayor substancia, en mi opinión, porque enraízan, no solamente la presencia del amigo José Manuel Castellano en Ecuador, sino también por permitir su continuidad y un devenir abierto por nuestros territorios, que cartográficamente no tendrán un final, aunque deba trasladar su vida a otra región. ¿Quién sabe cuál? En un ejemplar esfuerzo, el autor ha promovido la investigación y el autoaprendizaje con estudiantes de la Universidad Nacional de Educación, conforme lo destaca en los reconocimientos que hace a través de la construcción de historias de vida de estudiantes de esta institución, de la carrera de Educación Intercultural Bilingüe. Con esta iniciativa de investigación, fue posible articular de manera vivencial los procesos cotidianos de los estudiantes en las aulas y actividades curriculares con sus contextos familiares y sociales. La experiencia aportó en adecuadas contextualizaciones entre realidad y proceso educativo, prácticamente ignorado en el desempeño académico de nuestras instituciones de Educación Superior. Conocer situaciones de discriminación histórica en el proceso educativo previo, incomprensiones indolentes por embarazos de las estudiantes, discriminación de diversa índole; en fin, una serie de datos, emotivamente comunicados a través de sus narrativas, que exigen otros devenires para la educación en Ecuador y para la educación superior, particularmente.
El libro integra una serie de prólogos y epílogos a otros textos, que he preferido dejar de lado, para su respectiva lectura. Seguramente, el interés por revisarlos implique además leerlos y armar las respectivas cartografías como libros con un mundo propio y diferente que contar. Es una oportunidad que invito a explorar y a concretar de manera autónoma.
Finalmente, para cerrar con la exposición de “Entre Canarias y Ecuador”, coloco mi reflexión última sobre este breve mapeo. Agradecer es aprender, ese ejemplo nos deja José Manuel Castellano con este libro de libros; cartografía de escritos variados, reconocimientos a personalidades diversas de Canarias, América Latina y Ecuador, y sobre todo, una socialización de posturas políticas con alineamientos claros de contra hegemonía. Un infinito gracias por permitirme su revisión.

Cuenca, julio de 2019

No hay comentarios:

Publicar un comentario