martes, 8 de septiembre de 2020

Cuando la cultura considera solo a la creación artística como parte de ella

El siguiente artículo de opinión toma como referencia la participación de los invitados a la Mesa por la Cultura en Machala. El encuentro organizado por el Centro de Estudios Sociales de América Latina se desarrolló el 13 de agosto, contó con la participación de Jorge Ramírez, Francisco Xavier Reyes, Jonathan Jaya, Marcelo Cruz y fue moderado por el PhD José Manuel Castellano.

Por: Brígida San Martín

Cuando en Ecuador se habla de cultura es común que se lo haga desde las heridas: de esas heridas provocadas por la carencia de recursos económicos, una cuestión histórica; por una idea y práctica cultural clasista reservada para las élites, histórica también; y ahora, en la contemporaneidad, por una herida mayor, la falta de oportunidades, apoyo, acceso a espacios y recursos que tienen los actores culturales para hacer de la cultura, entendida desde la exposición de resultados de expresiones estéticas, un pilar del desarrollo de la comunidad.
El ecosistema de la cultura ecuatoriana, visto desde la institucionalidad, colisiona con el ideal del creador de la Casa de la Cultura Ecuatoriana -primer órgano rector de la cultura en el país- Benjamín Carrión, para quien seremos una gran potencia de la cultura, porque así nos autoriza y alienta nuestra historia”. (CCE, 2020).
La relación cultura-élites no es un asunto del siglo XXI ni absolutamente ecuatoriano. Pierre (Bourdieu, 1990, pág. 14) expuso que “el desarrollo capitalista hizo posible una fuerte autonomización del campo artístico y la burguesía halla en la apropiación privilegiada de estos signos, aislados de su base económica, un modo de eufemizar y legitimar su dominación”.
Con la emergencia sanitaria vigente por la pandemia del COVID-19 como protagonista, los sectores que trabajan con la creación de propuestas artísticas que es parte de la cultura, ven un futuro menos prometedor que antes, una preocupación nacional, algunos actores-artistas estiman indispensable por una parte entender al proceso individual de acción y creación como factor externo a lo institucional y, por otra, buscar escenarios donde se pueda conjugar el trabajo armónico de los actores con los programas de instituciones, la visión es terminar con ese divorcio latente, permanente y evidente entre lo que propone el artista o gestor con su proyecto y la visión de la institución, aspecto que, en vez de aliarlos los ubica como competidores entre sí.
El aliento de mejores días es casi una utopía y, si en el mundo urbano la situación está así, del sector rural mejor ni hablar; el centralismo de la institucionalidad cultural -no solo entre la capital Quito y el resto del país, sino desde las capitales de provincia a cantones y parroquias- es más letal que un cáncer.
El escenario para potenciar la cultura, desde la perspectiva que designa la “formación”, la “educación” de la mente del arte, (Cuche, 1996) “es un asunto de políticas más que definiciones; y no es que Ecuador no tenga políticas culturales, la Constitución de la República (Registro Oficial, 2016) establece el derecho de la personas al acceso y participación para la deliberación, intercambio cultural, cohesión social y promoción de la igualdad en la diversidad en el espacio público”; más bien, se requieren de políticas enraizadas en el pensamiento social, propuestas que se orienten a fortalecer y dirigir la producción artística-cultural, aprovechando los recursos naturales y los espacios públicos donde se puedan compartir exposiciones, talleres, demostraciones del arte y lograr la interacción entre artistas y ciudadanía.
Cuando la crisis cultural se asocia directamente con el dinero o recurso económico, la discusión pisa algunos terrenos pantanosos: primero, la interpretación de lo cultural que lleva a creer que solo los artistas y entidades definidas para eso hacen cultura, sin reconocer que, cuando esa responsabilidad se entrega a los artistas e instituciones, la comunidad se aleja de este propósito su participación se vuelve casi nula; un agente perverso porque el involucramiento social no está dado con edificios o membretes sino con la ciudadanía.
Segundo, saber qué caracteriza a un pueblo culturalmente hablando; esto es conocer cuál es el capital cultural de una comunidad ya sea desde lo incorporado o lo que se asimila como parte suya y que muchas veces lo aprende, lo hereda; lo objetivado con todo ese recurso cultural que dispone en museos, bibliotecas, galerías; y el institucionalizado, ese valor dado al individuo que posee un título académico y garantiza su conocimiento y formación escolarizada. (Bourdieu, Los tres estados del capital cultural, 1987).
Conociendo parte de la patología que afecta al sistema cultural, lo adecuado es que así como lo planteara Júrgen (Habermas, 1999) mediante la propuesta democrática de un ámbito social de comunicación y discusión libre de coacciones, se hable de este mal, escuchando voces de quienes ostentan el poder de dirigir la institucionalidad cultural, también de  creadores de espacios y elementos de orden artístico cultural, pero sobre todo de la ciudadanía que es la dueña de las carencias de acciones y dinámicas de cultura.
Hablar en franco y abierto incomoda, pero también abre la posibilidad de indagar y conocer que hay detrás de las dificultades, y en ese sentido para muchos de los artistas, creadores, gestores, la institucionalidad cultural se convierte en una traba; el interés político-partidista de gobiernos está como camisa de fuerza; por lo tanto, para tener espacio o recursos los activistas culturales formulan trabajos ajustados a tendencia de poder, de interés.
Entonces, la cultura con la creatividad como parte de ella gira en torno más que a una política en su estricto sentido, al interés del gobierno local o nacional de turno, punto en contra porque el arte está comprometido con la sociedad y no con las instituciones.
Frente a esto vale recordar que después de la segunda guerra mundial, las políticas culturales propendían a la igualdad y respeto del ser humano; desde la mitad del siglo XX el enfoque de la política se definió desde tres líneas: la primera, el desarrollo con una finalidad y orientación de economía; la segunda que se dio dos décadas antes de terminar el milenio dos y fue el tema fue los cambios en los discursos políticos y en los año noventa se incorpora el tema de la política cultural, con todo lo que implicaba la convivencia en un mundo masificado, alienado, con una opinión colectiva formada en base a los discursos emitidos en los medios de comunicación. (Nivón Bolán, 2013) En América, dentro de esta política cultural se toma en cuenta el tema de la diversidad, las relaciones entre culturas, al reconocer que somos pueblos multiculturales, pluriculturales.
Lo que está en entredicho es la sobrevivencia del artista, con aspiraciones que son en cualquier profesión, si el artista no cuenta con el apoyo no solo económico sino de formación, de estructura de un sistema, su rendimiento no puede ser el mejor, lo importante en el desempeño y crecimiento de la acción cultural, incluso como pilar del desarrollo social y económico no está en competir de manera desleal entre institución de gobierno y artista, no se puede, el Ecuador tiene como base de incentivo cultural el mecenazgo y desde esa perspectiva el gestor pierde; la estrategia, de acuerdo a las necesidades de los actores y gestores es abrir diálogos, mesas de capacitación, seguimiento, unir a las diferentes áreas del accionar cultural, es la institución a lado de los artistas y viceversa, lo fundamental en este asunto es que entidades como Casa de la Cultura, Ministerio de Cultura, Direcciones de Cultura deben replantear su función, su actividad. La institucionalidad cultural ecuatoriana no se escapa de una realidad Latinoamérica “están dirigidas por personas y gestionadas por equipos que operan desde a la vez que intervienen sobre sus propios horizontes históricos” (OEI, 2019).
Para un enfoque más real de la situación cultural en el país, hay que tomar en cuenta y de forma muy clara las dimensiones que tiene el tema de la política cultural en la contemporaneidad: la dimensión económica, social, política que abre un camino al desarrollo; la dimensión humana enfocada en dos sub-dimensiones, los gestores, creadores, por una parte y la ciudadanía por otra; y la dimensión legal, con el sistema de normas establecidas en la institucionalidad.
Dimensiones que cimientan ejercicios como: dejar de concebir a la acción y trabajo artístico cultural como eventos de orden clasista-social y de recreación; concretar proyectos macros que signifiquen buen uso de recursos económicos y talento humano, aprovechamiento de infraestructura y espacios; y crear alianzas con universidades y entidades de educación y producción, hasta conseguir programas de impacto académico, participativo, de identidad, de educación, de crecimiento de las humanidades.
Los enfoques a las políticas culturales de ahora son diferentes a los de diez o veinte años atrás; es más, las formas de crear, producir y consumir arte-cultura son diferentes por la presencia, uso e incidencia de las tecnologías de la información y comunicación, TIC, que no solo son canales de divulgación de información, sino escenarios de promoción y producción misma.
La inquietud es cómo lograr que las propuestas de creación artística presentadas, difundidas en escenarios virtuales generen recursos y reconocimiento económico al autor. Si en entornos físicos, el problema de reconocer, pagar, saber que los productos culturales tienen su costo ya era difícil, ahora, con la virtualización de esas creaciones, el tema económico se vuelve más profundo y hasta abstracto.
Se trata de abrir espacios de cultura de manera digital, tratando que de la nueva normalidad surjan propuestas de orden creativo, político, legal y se ejecuten acciones, convenios o trabajos que articulan ganancias, hay que replantear todas las actividades y las formas como esas se harán efectivas.
Es indispensable una reactivación cultural desde diversos sectores: la ciudadanía como beneficiaria directa del crecimiento cultural de su entorno y en su contexto; la institucionalidad pública con algunos y severos cambios a su estructura como institución, sin mecenazgo y con una visión de reconocimiento y posicionamiento de la cultura como eje de desarrollo. El sector empresarial-industrial, con inversiones para producción de obras más que de eventos; el sector académico, abriendo espacios de investigación científica; los medios de comunicación analógicos y digitales, gestionando contenidos que generen conocimiento cultural, dejando de lado el principio informacional del “eventismo” con la promoción superficial del producto terminado. Escuchar a los artistas, ese es parte del clamor de los actores culturales que no necesitan eventos, necesitan procesos.
Una de las alternativas para la mejora en el sistema cultural nacional  y planteada desde los sectores involucrados con ella es presentar proyectos sin dejar de lado la acción alternativa del “tocar puertas de organismos e instituciones” para trabajar sin confrontaciones, con proyectos que incluyen la creación, producción y ejecución virtual, porque si bien el “like” de las redes sociales, el encuentro virtual con el cuerpo y rostro del artista  no pueden ser igual al aplauso directo, a los reflectores o a la cómoda silla del frente del escenario, sin embargo en el nuevo orden mundial, el telearte está entre las alternativas de producción y divulgación de una forma de vida. Estamos frente a nuevas formas de consumos simbólicos, accesibles por dispositivos elementales y con el aprovechamiento de la conexión de internet.
Esta alternativa no significa que el arte y la cultura pueden generar trabajos desde los escritorios. “El ciberespacio es un campo de acción, un nuevo escenario que llega” (Lago Martínez, 2020) “y se lo busca a dedo, pues son los actores de forma individual o en grupo quienes articulan el escenario virtual y en un territorio geográfico desde donde surge la acción”, esta acción llega achicando tiempo y espacio y captando atención de usuarios a ciber-audiencias. Actores y directores de organismos empezarán a idear y efectivizar los mecanismos y coordinar el accionar a desarrollar en pro de una acción cultural más real, justa y dinámica.

Referencias

Bourdieu, P. (1987). En Los tres estados del capital cultural (págs. 11-17).
Bourdieu, P. (1990). Sociología y Cultura. México.
CCE, B. (19 de Agosto de 2020). Casa de la Cultura Ecuatriana Benjamín Carrión. Obtenido de https://casadelacultura.gob.ec/postlacasa/historia/
Cuche, D. (1996). LA NOCION DE CULTURA EN LAS CIENCIAS SOCIALES. Buenos Aires: Nueva Visión.
Habermas, J. (1999). La Inclusión del Otro. Buens Aires: Paidós.
Lago Martínez, S. (2020). Comunicación, arte y cultura en la era digital. En Ciberespacio y resistencia. Territorios en disputas (págs. 123-139).
Nivón Bolán, E. (2013). Hegemonía cultural y políticas de la diferencia. Buenos Aires: Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO).
OEI, O. D. (2019). Estudio comparativo de cultura y desarrollo en Iberoamerica. Madrid-España.
Registro Oficial. (16 de Diciembre de 2016). Ley Orgánica de Cultura del Ecuador. Quito, Pichincha, Ecuador.

lunes, 7 de septiembre de 2020

DESHONRADO POR SER CANARIO

No puedo tapar mis ojos, callar mi voz, ni secuestrar mi pluma ante esos terribles brotes pandémicos xenófobos que se están produciendo en el Archipiélago canario y en muchos otros espacios territoriales alrededor del mundo, que me deshonran como canario y como ser humano.
Las páginas de historia de esta civilización están ya cargadas y manchadas por demasiados torrentes, ríos y océanos de sangre y muertos, por demasiadas barbaries fomentadas desde las propias estructuras de poder, por las propias relaciones económicas en plano de desigualdad y explotación, por los hipócritas e invisibles valores impuestos y por el propio sistema social y educativo, que reproduce individuos sin criterios, maleables y moldeables.
Está más que constatado que los comportamientos radicales frente al “otro”, por su etnia, por su color, por su género, por su condición extranjera, por su pertenencia a estratos sociales precarios, por la condición de miseria y pobreza son, desgraciadamente, una constante discriminatoria histórica siempre presente, que aflora con intensidad extrema en momentos de crisis económica. Esto viene a demostrar que no hemos aprendido absolutamente nada.
Este tema requiere, sin duda, de un abordaje profundo, que obviamente no es nuestra intención en estas breves líneas. Tan sólo tiene como pretensión dos aspectos: a) denunciar esa realidad, cuya responsabilidad máxima recae en esos vividores, que supuestamente representan al interés público e institucional y al propio sistema educativo canario. No le dedico más atención ni espacio porque nada espero de ellos hasta que no se produzca un cambio de sistema; y b) aunque sólo sea un ejercicio de arar en el mar, invito a todos esos canarios ombliguistas, que no ven más allá del contorno de su isla, a que se adentren en su historia para descubrir que sus ancestros originarios provenían, quieran o no, de la cornisa norteafricana y que la conformación social canaria está configurada por una diversidad de orígenes, desde los asentamientos diversos de pueblos de esa vieja Europa, junto a esa población esclava resultante de las cabalgadas africanas, además, de otras comunidades orientales y la presencia significativa de “Nuestra América”. Tampoco deberían olvidar que el caciquismo canario, el de ayer y el de hoy, en connivencia con el sistema económico dominante en cada época histórica, condenó al destierro migratorio durante estos últimos cinco siglos a un contingente inmenso de isleños hacia América Latina y también hacia las viejas colonias españolas en África. De modo, que en los canarios actuales corren por sus venas sangre de migrantes. Resulta obvio, que no se puede pedir nada, a quien nada tiene.
José Manuel Castellano Gil
Cuenca (Ecuador), septiembre 2020


sábado, 5 de septiembre de 2020

Vídeo de la rueda de prensa: CAMPAÑA DE RECOGIDA DE MATERIAL FOTOGRÁFICO DE AZOGUES

CONSTRUYAMOS ENTRE TODOS LA HISTORIA GRÁFICA DE AZOGUES

La rueda de prensa con motivo del anuncio de una serie de actividades culturales, que se integran en el programa conmemorativo del Bicentenario de la Independencia de Azogues, fue retransmitida por RADIO MUNICIPAL PELEUSI.
A través del siguiente enlace pueden acceder al vídeo completo de la mencionada sesión.


viernes, 4 de septiembre de 2020

Rueda de prensa: Campaña de recogidas de fotografías de Azogues

Esta mañana tuvo lugar en el Teatro Domínguez Tapia en la ciudad de Azogues la rueda de prensa con motivo del inicio de la campaña de recogidas de fotografías de la ciudad de Azogues con la finalidad de crear un Archivo Documental Gráfico Digital, además, de anunciar la convocatoria de los premios de Poesía e Ilustración de Azogues 2020 y la próxima publicación del libro "PROVINCIA DE CAÑAR: Una mirada centenaria", que forman parte del programa del Bicentenario de la Independencia de Azogues.
La rueda de prensa contó con la presencia del Sr. Alcalde de Azogues, Dr. Romel Sarmiento Castro; el Sr. Gobernador del Cañar, Dr. Hernán Crespo; el Presidente de la CCE Núcleo del Cañar, Dr. Edgar Palomeque; la Sra. Rectora de la U.E. Luis Cordero, Mónica Vélez; y el Director del proyecto, el Dr. José Manuel Castellano (Universidad Nacional de Educación).

La mesa estaba integrada por las distintas instituciones que participan en el Poryecto: UNAE, U.E. Luis Cordero, Alcaladía de Azogues, CCE Núcleo del Cañar y Gobernación de Cañar.

Alcalde de Azogues, Dr. Romel Sarmiento Cstro
Sr. Gobernador del Cañar, Dr. Hernán Crespo
Dr. José Manuel Castellano, Universidad Nacional de Educación.

Sra. Rectora de la U.E. Luis Cordero, Mónica Vélez

Presidente de la CCE Núcleo del Cañar, Dr. Edgar Palomeque

Rectora U.E Luis Cordero, Sr. Alcalde de Azogues, Directora de Vinculación UNAE, Director del Proyecto y Directora de Cultura del Municipio de Azogues. 

CAMPAÑA DE RECOGIDA DE FOTOGRAFÍAS DE AZOGUES

Creación Archivo Documental Gráfico Digital de Azogues


La Universidad Nacional de Educación de Ecuador, a través de su Dirección de vinculación con la sociedad, junto al GAD Municipal de Azogues, la Gobernación del Cañar, la Casa de la Cultura Ecuatoriana Núcleo del Cañar y la Unidad Educativa Luis Cordero, están trabajando conjuntamente en la creación de un ARCHIVO DOCUMENTAL GRÁFICO DIGITAL de acceso abierto, que contribuya a fortalecer la memoria colectiva, identitaria y patrimonial de la ciudad de Azogues.
Este proyecto, dirigido por quien suscribe estas líneas, junto a un equipo de estudiantes de la UNAE, integrado por Erick Jara Matute, Bryan S. Parra Campoverde, Luis J. Andrade Peña, Héctor J. Pinos García, Verónica K. Balcázar Arichabala, Karen F. Munzon Morocho, Delia A. Peñafiel García, Gilda M. Pinos Carangui y Erika A. Riera Cevallos, contempla dos líneas de actuación:
a) recuperar el material gráfico de Azogues que se encuentra disperso en diversos centros archivísticos tanto de carácter local, interprovincial como nacional y
b) recopilar fotografías de y sobre Azogues en distintos momentos y diferentes temáticas a través de una “Campaña de recogida de material fotográfico”, en calidad de préstamo entre la ciudadanía azogueña, así como de instituciones o profesionales del ramo fotográfico, con la idea de concentrar, socializar y difundir todo ese material en un fondo como elemento para asentar y consolidar la memoria colectiva intergeneracional del cantón Azogues.
El material fotográfico original cedido, en calidad de préstamo por los ciudadanos, será devuelto a su propietario en un tiempo inferior a quince días, una vez realizada la tarea de digitalización del mismo, junto a una carta de reconocimiento y agradecimiento por la inestimable colaboración prestada. Además se hará referencia y quedará constancia para la historia en la ficha documental de cada fotografía el nombre y apellidos de las personas que han proporcionado el material.
Por tanto, hacemos un llamado a todos los azogueños que conservan fotografías de cualquier época (tanto del siglo XIX, XX y XXI) bajo cualquier temática (retratos, panorámicas, paisajes, monumentos, oficios, fiestas, tradiciones, actividades deportivas, culturales, académicas, etc.), que recojan imágenes sobre Azogues, a participar activamente en esta campaña que tiene como fin un beneficio social, colectivo, cultural, patrimonial e identitario.
Las personas interesadas podrán ceder temporalmente sus fotografías en formato físico desde el día 7 de septiembre hasta el día 2 de octubre en la Unidad Educativa Luis Cordero, situada en la ciudad de Azogue, calle Ingapirca, en horario de 7:00 a 12:00 y de 14:00 a 16:00 de lunes a viernes. Mientras que las fotografías en formato digital deben ser remitidas al correo electrónico azoguesfotografia@gmail.com
Este proyecto es una contribución al Bicentenario de la Independencia de Azogues con la exhibición de una muestra fotográfica a celebrarse en las últimas semanas del mes de octubre, la elaboración de varios vídeos temáticos sobre los diversos contenidos fotográficos y la elaboración de un libro, que recogerá una amplia selección fotográfica de Azogues a través del tiempo. CONSTRUYAMOS ENTRE TODOS LA HISTORIA GRÁFICA DE AZOGUES, como un legado para las próximas generaciones.
José Manuel Castellano
Cuenca (Ecuador), septiembre 2020

DESCARGAR poemario CIUDADES de Juan Fernando Auquilla

DESCARGAR


La Editorial Centro de Estudios Sociales de América Latina pone a disposición de los usuarios la descarga en acceso abierto del libro CIUDADES de Juan Fernando Auquilla Díaz con ilustraciones de José Ignacio Saquicela Arpi y prologado por el poeta Cristian Avecilla Siguenza.
Acceder al fondo Editorial de CES-AL
COMPARTIMOS Y DEMOCRATIZAMOS 
EL CONOCIMIENTO

Convocatoria de rueda de prensa: ARCHIVO DIGITAL GRÁFICO DE AZOGUES


jueves, 3 de septiembre de 2020

EL MUNICIPIO DE AZOGUES acoge rueda de prensa sobre proyecto de vinculación con la comunidad

Mañana viernes, 4 de septiembre a las 10:00 h. tendrá lugar en el Teatro Guillermo Domínguez Tapia del Municipio de Azogues una rueda de prensa, con la presencia del Sr. Alcalde, Romel Sarmiento Castro; el Sr. Gobernador del Cañar, Hernán Crespo; el Presidente de la CCE Núcleo del Cañar, Dr. Edgar Palomeque; la Sra. Rectora de la U.E. Luis Cordero, Mónica Vélez; y el Director del Proyecto de vinculación con la comunidad, Dr. José Manuel Castellano (Universidad Nacional de Educación).
Este encuentro tiene como finalidad principal comunicar a la sociedad azogueña una serie de acciones culturales con motivo del Bicentenario de la Independencia, como es el proyecto de creación de un Archivo Documental Gráfico dirigido por el Dr. Castellano y del que forman parte del equipo de investigación Erick Jara Matute, Bryan S. Parra Campoverde, Luis J. Andrade Peña, Héctor J. Pinos García, Verónica K. Balcázar Arichabala, Karen F. Munzon Morocho, Delia A. Peñafiel García, Gilda M. Pinos Carangui y Erika A. Riera Cevallos.

Jornadas de Patrimonio: Las casas flotantes de Babahoyo (Ecuador)

La Cátedra de Patrimonio de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional del Chimborazo invita a la conferencia "Las casas flotantes de Babahoyo (Ecuador): un proyecto histórico, social, cultural, ambiental y ecoturístico" impartida por el Dr. José Manuel Castellano (PhD) dentro las Jornadas sobre Patrimonio, que tendrá lugar mañana jueves 3 de septiembre a las 12:00 a través de la plataforma Zoom en acceso abierto:


miércoles, 2 de septiembre de 2020

Presentación del libro "Quejas desde la línea imaginaria" de CLAUDIA NEIRA RODAS

La Editorial Centro de Estudios Sociales de América Latina se complace invitar al acto de presentación del libro QUEJAS DESDE LÍNEA IMAGINARIA de Claudia Neira Rodas, que tendrá lugar el próximo miércoles 9 de septiembre a las 15:00 h. (Ecuador) a través de la plataforma Zoom:

https://cedia.zoom.us/skype/98643016030

La presentación correrá a cargo del Dr. José Manuel Camacho Delgado, Profesor de la Universidad de Sevilla (España) y contará con la presencia de la autora y José Manuel Castellano, Editor-Jefe de la Editorial Centro de Estudios Sociales de América Latina.

COMPARTIMOS Y DEMOCRATIZAMOS EL CONOCIMIENTO

Intervención de José Manuel Castellano en la presentación CRÓNICAS DESDE ECUADOR


Buenas tardes-noches con todas y todos, saludos para los amigos que nos acompañan desde España, Canarias, Tenerife, Gran Canaria, La Palma, Cuenca, Azogues, Cañar, Machala, Quito, y Riobamba.

Gracias, Sr. Rector de la Universidad Católica de Cuenca, Dr. Enrique Pozo por su asistencia, al igual que a las diferentes autoridades académicas y culturales presentes, como al Vicerrector de investigación de la UNAE, Dr. José Ignacio Herrera, a la Sra. Decana de la Facultad de Educación, Artes y Humanidades  de la U. Católica de Cuenca, Dra. Priscila Ávila, y al Presidente de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Núcleo del Cañar, el Dr. Edgar Palomeque, estimados colegas, alumnos y especialmente a los doctores Manuel Ferrer y Wilson Zapata por la excelente predisposición de ambos en recoger la propuesta de elaborar el prólogo y epílogo a este libro, que me honran. Al tiempo quiero manifestar al Dr. Wilson Zapata mis profundas condolencias y enviarle un fraternal abrazo.
Seré muy breve, aunque seguro que mis alumnos no se lo van a creer. Sólo quiero compartir una idea con Ustedes. Me van a disculpar, pero el impacto recibido por las palabras que me han regalado esta noche me ha dejado sin posibilidad de reacción, y tan sólo quiero mostrar mi gratitud inmensa, aunque considero, y no es falsa modestia, que tampoco es para tanto, porque muchos de ustedes son verdaderos modelos a seguir.
Simplemente respondo y actúo no por mí, sino por el peso, por la influencia y por la enseñanza que he recibido de mi familia, de mis amigos, de mis admirados maestros, de mis apreciados colegas, de mi mujer que es fundamental en mi vida, de mis queridos alumnos e incluso de aquellos, que muy acertadamente, se consideran mis enemigos.
De todos aprendo y sigo aprendiendo, gracias de corazón a todos, porque yo no soy yo, soy una suma de muchos, que me ha permitido crecer y simplemente este modesto compromiso socioprofesional es una pequeña devolución a esas enseñanzas. Gracias, muchas gracias por siempre.

martes, 1 de septiembre de 2020

¿QUIÉN CALLA?

Erick Jara Matute

La lucha a favor de una calidad educativa es un actuar de todos, de que sirve tener educación si esta es pobre, sin sentido y fundamento humano, es decir, un limitante al desarrollo intelectual de la sociedad. Qué sentido encontramos a la institución educativa si es el cofre del conocimiento en vez de ser la fuente, no podemos compararla si creemos que fuera de ella aprendemos más que adentro. Hablaría entonces de un requisito que se debe cumplir para ser reconocido como persona al servicio de la comunidad. Por dicho conflicto interno, inspirado en la crítica, pero, ante todo, en la acción, nació Educación al Desnudo. Tras pensarse que la realidad puede ser distinta, –espero que no sea un sueño, cansado de recibir por años una mediocridad del sistema caducado y, la necesidad de conocerse y conocer en educación verdadera, planteamos nuestro camino de lucha.
Educación al Desnudo nace como un conjunto de posibles acciones para concientizar a docentes y alumnos sobre qué es la calidad educativa, queremos encontrar un punto de encuentro. Su problemática mayor es la nefasta y reducida importancia que un sistema tiene sobre su gente. Recordemos que somos parte y sustento de ese sistema, en otras palabras, puede que nosotros seamos el problema. Apoyados en la era tecnológica, pensándose que es una de las mejores formas de llegar a las personas y más aún en tiempos de Covid-19, utilizamos las redes sociales para motivar a la construcción de críticas y cuestionamientos que pugnen un régimen. Una de las actividades realizadas con la comunidad web fue plantear la siguiente pregunta: ¿La escuela calla o te calla? Participaron 43 personas; teniendo una mayor presencia de mujeres, 33 frente a 13 varones. Cada comentario nos lleva a una doble posición visión sobre la educación: unos en contra y otros en favor, además, de un recuerdo y una crítica.
Como magnífico ejemplo, uno de los comentarios recordaba aquella maldición a la que todos temíamos, “El profesor te ponía el ojo”. Significaba un milenio de preocupaciones para el maldecido. Aquellos inquietos, malcriados, vagos como ostentaban calificarlos, no podían librarse hasta finalizar el año. También se expresa el desagrado hacia las pautas ya establecidas, se preguntan quién fue el que dispuso un orden que impide el amor eterno al aprendizaje; si salías de la zona establecida, eras despreciado o un “caso perdido”.
¿Por qué calla la escuela? Responden, “la escuela destruye varios de nuestros sueños, el principal responsable es la incorporación de modelos educativos extranjeros que no dan buenos resultados al país”. Tan bajo nos han llevado para sentirnos una copia de lo que a otros quizás les funciona y a nosotros nos destruye; “Te cierra, te hace pensar que necesitas ayuda de alguien”. Entonces podríamos decir que las personas sienten el objetivo de la escuela como un mecanismo amenazador, explosivo y destructivo, “tratan de que no seamos personas pensantes, no nos quieren libres”; construyen jóvenes conformistas, pasivos y autodestructivos.
La visión que las 43 personas muestran es una aterrorizada por historias con lamentables minúsculas alegrías, “presos del control y esterilizado de creatividad”; estas son las consecuencias de no enfrentar al sistema, “llegamos a tal punto de perder el sentido de libertad”. Exponen a la escuela como una estructura paradigmática caduca, incapaz de pensarse diferente; asentada en cimientos destructivos. “Aparte de ser un modelo hegemónico de control de masas, no educan y te enseñan, pero a obedecer”. ¿A dónde nos ha llevado el sistema educativo? Imagino a una persona del pasado deseando tener un lugar donde liberarse desde el conocimiento, anhelando la creación o invención de una escuela para estudiar; cuan decepcionado estaría al ver su sueño hecho realidad. “Es extraño, la escuela debería ser una de las fuerzas principales para vivir. Pero no, sólo nos prepara para producir. Por eso, muchas veces, calla”.
Aunque lamentable, pero necesario de rescatar, tres personas escribieron comentarios positivos de la escuela y, –me atrevo a calificarlo así– escusas de malas prácticas docentes: a) “en la actualidad existe un poco más de accesibilidad en cuanto a la libre expresión del estudiante, aunque no es valorada en su totalidad”; b) “es más accesible a criterios”; c) “los docentes nos sentimos apresados ante un sistema que coarta la praxis, mala infraestructura, poco material, mala paga, etc.”. Sin duda, aportan una pequeña mirada de libertad, suscitada por cambios sociales que influyen a la escuela, pero no salvan su actuar.
A todo esto ¿qué nos dicen las personas sobre como iniciar el cambio? Sin duda no podemos vivir en el pesar; tal vez el objetivo humano es la lucha contra nuestra propia creación, el sistema de orden. Si los docentes en un inicio, –su mayoría–, no han tenido la iniciativa de lucha, o son ellos quienes promueven el silencio, la comunidad estudiantil “deberíamos ser los primeros en proponer ese cambio a la realidad deseada, debemos hacer del conocimiento nuestra arma para romper esas estructuras”. Los estudiantes convertidos en motor de transformación deben repasar su realidad y generar cambios. “Los niños, niñas y adolescentes no son seres vacíos que vienen a ser llenados por los docentes, sino más a ser llevados de la mano para explorar toda esa imaginación”.
A modo de conclusión tenemos que aceptar que el sistema está caduco, ya no sirve. Propongo que nos pongamos a pensar si realmente algún momento funcionó, estuvo acorde a la liberación o siempre fue un instrumento de manipulación. Las personas que nos apoyaron comentando sus opiniones y críticas muestran un sistema que no deja de decepcionar, destruir, contagiar y aniquilar nuestro bien natural, la duda. A la vez, no dejemos de lado aquellos que, dentro del sistema, pretenden destruirlo desde sus entrañas, esos docentes que marcan la diferencia, los que motivan a la construcción de un criterio ante el juicio. Un nuevo sistema implica la erradicación total de lo que fue, no podemos mejorar lo inmejorable, peor innovarlo. Necesitamos esperanza y acción, lectura y reflexión.

Epílogo al libro Crónicas desde Ecuador

Wilson Zapata Bustamante
DIRECTOR DE ECUADOR UNIVERSITARIO

José Manuel Castellano me pidió que escribiese un epílogo para su libro “Crónicas desde Ecuador”, prologado por Manuel Ferrer Muñoz. Un proyecto de esos “de gestación larga”, que empezó siendo una cosa y, tras mucha evolución, terminó por ser otra completamente distinta, mucho más ambiciosa en su planteamiento, y que me gustó mucho más cuando la vi que el proyecto original. Para nada un libro que se dedique a dar vueltas sobre un caso concreto, sino mucho más. Varios casos bien destilados, bien contados y muy bien hilados analíticamente para intentar aproximarse a entender muchas cosas en la comunicación de la era digital.
José Manuel Castellano Gil, maestro de la cátedra y en la vida, penetra en lo más profundo del alma humana en su libro “CRÓNICAS DESDE ECUADOR”. Allí encontramos reflexiones de vida, sobre la educación, principios y sentimientos, metas para el ser humano, en suma, palabras que calan hondo, que nos llevan a meditar sobre nuestra responsabilidad, sin la contaminación de la desesperanza, las vanidades y lo superfluo. “El día que deje de aprender de mis alumnos y de creer en ellos sentiré una inmensa vergüenza profesional y una traición a mi compromiso social", afirma en la introducción de este libro.
En Crónicas desde Ecuador encontramos crónicas de inter-culturalidad; de Epistemología Andina; sobre los problemas de la universidad ecuatoriana; reflexiones sobre un posible nuevo orden internacional; análisis sobre la educación superior en tiempos de COVID-19; defensa de la Libertad de Expresión; sobre Canarias (España) y Ecuador; temas contra la corrupción y, acerca de la relación de las ciudades de Cuenca y La Laguna.
Los textos de Crónicas desde Ecuador son temas independientes pero tienen un hilo conductor: los valores existenciales, el compromiso que tenemos todos como individuos, como ecuatorianos y como seres responsables en la creación de un mundo más solidario y justo.
José Manuel Castellano es el Maestro que puede expresar una idea social valiosa y compleja con tan vigorosa sencillez artística que llegue al corazón de miles de jóvenes y a ciudadanos vinculados con la educación y la cultura. Su propuesta es: educar y no instruir.
Los libros han sido siempre una hermosa lección de dignidad y de arte, con la cual ha nutrido su ánimo, su inteligencia y su sensibilidad desde la infancia. Como los libros, en nuestro Ecuador son carísimos, casi un lujo, fundó la Editorial Centro de Estudios Sociales de América Latina, para ofrecer a sus alumnos y a todos los ecuatorianos libros gratuitos y de calidad. “Crónicas desde Ecuador” precisamente forma parte de esa gran colección que se inició en 2018 desde la ciudad de Cuenca.
Por fortuna, siempre tiene presente la función social del MAESTRO (sí, con mayúscula) y del libro. Escribe sus crónicas y responde en las entrevistas y discursos con el oído puesto sobre las palpitaciones de la angustia ecuatoriana y del mundo.
La incompetencia de varias autoridades educativas y de algunos maestros es, ciertamente, en nuestro medio, una de las causas de descrédito del sistema educativo, pero no la única; las más poderosas obedecen a defectos capitales de este mismo sistema, y para realizar en nuestras escuelas el ideal de perfectibilidad deseada, es necesario llevar la virtud del remedio a todo el organismo dañado. Desde su cátedra en la Universidad Nacional de Educación -UNAE- trabaja para formar buenos maestros y un mejor sistema educativo. Eso lo palpamos en Crónicas desde Ecuador.
En el trabajo de José Manuel no existen secretos: solo buenas ideas, trabajo duro y perseverancia ¡Es un extraordinario gestor y promotor cultural! Como buen ciudadano del mundo coloca el bien del Ecuador y de su natal Canarias por encima de sus intereses personales.
Albert Eistein, el astrofísico más famoso del mundo escribió en 1922: “Una vida tranquila y modesta aporta más felicidad que la búsqueda de éxito que implica alguna agitación permanente”.
Las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma, como decía Julio Cortázar; y es que con todo lo amplio y maravilloso que es el diccionario hay emociones y sentimientos que no pueden describir lo que pasa y lo que estamos viviendo con Crónicas desde Ecuador
Si el lector de ayer o de ahora se toma la molestia de entreabrir estas páginas, leerlas o volverlas a leer, quedará suficientemente compensada la tarea de haberlas escrito en otro tiempo y ofrecerlas ahora en forma de volumen.
Todo escritor hace aflorar el mundo que lleva dentro. En el caso del doctor José Manuel Castellano Gil creo que hay tres componentes o líneas de fuerza: el amor por la juventud, el amor y la pasión por la educación y la cultura y el amor por la justicia social. Si mezclamos los tres ingredientes sale un libro del tipo de Crónicas desde Ecuador.
José Manuel Castellano Gil jamás pierde la fe en los demás, ni en sí mismo y, por ello, pone sus conocimientos y su conciencia al servicio de la dignificación del hombre. Es el maestro que deja a sus alumnos un digno ejemplo de responsabilidad del escritor ante el porvenir. Está siempre entre los que no pierden la fe en la vida y el hombre.
El autor de CRÓNICAS DESDE ECUADOR y de otras obras guiadoras de gran parte del pensamiento intelectual de los jóvenes del Austro ecuatoriano y de las Islas Canarias (España) mantiene encendido su fuego creador y su hermosa postura de luchador contra las injusticias. Pero hay un hecho sobresaliente. Como los griegos de la antigüedad, en este libro que hoy se presenta, el doctor José Manuel Castellano Gil es consciente que nada de lo esencial de nuestra condición va a salvarse en el esqueleto de las computadoras o en las ruinas de nuestras torres de acero, sino en esas menospreciadas y, a veces, demasiadas abundantes palabras escritas que vamos dejando en libros, revistas y periódicos.
Para nosotros, aunque parezcamos ignorarlo, como para los griegos, es la única forma de inmortalidad a la que podemos alcanzar. Aquellas palabras que se dijeron en los anfiteatros griegos, que se escribieron en pieles y papiros, amenazados del agua, del fuego y de los insectos, eran la única forma de sobrevivencia humana. Los griegos están vivos, porque nos hablan. Casi ninguno de los bárbaros tuvo esa dicha. Murieron con sus lenguas no escritas y con su ausencia de monumentos literarios.
Si no tuviéramos sino a Esquilo, nos bastaría para sentirnos cerca de los griegos. Pero tenemos además, afortunadamente, el inagotable tesoro de lo que se ha salvado de esa prodigiosa literatura de la que, en una u otra forma, proviene casi todo lo que tenemos y conocemos en el arte de la palabra en Occidente.
Ningún monumento de piedra podrá decirnos nunca lo que, por ejemplo, nos dice el PROMETEO de ESQUILO, en el que podemos sentir, con una emoción que nos hermana con los viejos atenienses, la grandeza de la condición humana.
Como destacado intelectual que es, el maestro, el escritor e historiador José Manuel Castellano Gil entiende a la cultura como todo lo que da un valor o una orientación a nuestros pensamientos, nuestros actos, nuestra creatividad: la cultura impregna nuestra vida interior (sobre todo nuestra vida meditativa), nuestra vida social (sobre todo nuestras formas de relaciones con los demás) y nuestra vida productiva (sobre todo nuestros procesos relativos a la toma de decisiones). Es lo que nos permite comprender el mundo, integrarnos en el mismo y hacerlo evolucionar.

Prólogo al libro de Crónicas sobre Ecuador

Manuel Ferrer Muñoz
Director del Servicio de Asesoría sobre Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades

Escribir un prólogo a la obra de un extraordinario prologuista es una pretensión tan temeraria como tratar de vender miel al colmenero. Y es que José Manuel Castellano no sólo posee la visión del historiador y una extraordinaria capacidad de análisis, que le permiten escudriñar hasta los últimos detalles de cuantos libros y documentos caigan en sus manos: esas excelentes cualidades operan en su caso al servicio de un elevado concepto de su profesión de investigador y docente universitario, que es asumida como un ejercicio de compromiso social, y no como simple develamiento de curiosidades, caprichosa recapitulación de hechos pretéritos o mera repetición de socorridas lecciones magistrales.
Amante de la tierra que pisa, José Manuel se siente tan ecuatoriano y cubano como canario y se entrega con el mismo afán a la tarea de desentrañar aspectos del pasado de los dos hemisferios en que ha transcurrido su vida, que han pasado inadvertidos a otros colegas de profesión, demasiado atentos a las historias oficiales y a la veneración de los héroes patrios. Cosmopolita por convicción, se entrega con pasión a la búsqueda de esas huellas antiguas que, no en pocas ocasiones, le han permitido orientar y encaminar nuestros pasos hacia el futuro: porque José Manuel es un hombre que dialoga, propone y polemiza; un profesor encantado de platicar con sus estudiantes; un colega divertido, a la vez irónico y formal; un reactivo que pone en funcionamiento energías que estaban dormidas o apagadas.
La cabal comprensión de la obra escrita de José Manuel requiere la adopción de esos enfoques analíticos, puesto que nada posee en común con la de los viajeros europeos y norteamericanos de los siglos XVIII y XIX, que visitaron el espacio latinoamericano -la ‘casa grande’- sin despojarse nunca de su condición de extranjeros. Ciertamente, sus relatos nos brindan testimonios y vivencias de sus correrías a veces sorprendentes, sin que deje de traducirse en ellos la visión del turista que, irremediablemente, remite siempre sus observaciones a las costumbres de la tierra patria, consideradas consciente o inconscientemente de validez y vigencia universales.
Por eso me consta la incomodidad de mi amigo José Manuel con la atribución del vocablo ‘extranjero’ referido a su persona, y su rechazo de ese adjetivo, con el que niega cualquier remota identificación, por cuanto se siente y se considera ciudadano de ambos mundos. Así lo afirma en una entrevista que se reproduce en el texto, realizada a raíz de la publicación de su libro Entre Canarias y Ecuador:Latinoamérica forma parte de la identidad de Canarias”. Y José Manuel puede presumir de canariedad por los cuatro costados. En otro pasaje remacha el argumento de su cosmopolitismo: “uno es de donde nace no sólo por el simple hecho circunstancial de nacer y vivir en un territorio concreto. Uno es, desde mi perspectiva, del lugar donde se esfuerza e intenta colaborar, trabajar y relacionarse con el ‘otro’, con los demás, con la idea de seguir creciendo como comunidad y colectividad”.
La vinculación de José Manuel al Núcleo del Cañar de la Casa de la Cultura Benjamín Carrión constituye una evidencia manifiesta de su respeto a las instituciones que velan con esmero por la preservación y el fomento de las manifestaciones culturales nacionales, y de su amor a cada rincón del Ecuador donde ha dejado sus huellas, que le hace sentirse ecuatoriano, orense, machaleño, fluminense, quiteño, azuayo, cañarense y azogueño.
Otro rasgo que me gustaría destacar de mi amigo y autor de estas Crónicas es su oposición a las “rígidas estructuras de sumisión y de dependencia globalizadas”, generadoras paradójicamente de desigualdades, injusticias y discriminaciones. Nunca ha abjurado José Manuel de su condición de militante social, empeñado en mil batallas, como revivido Quijote, a sabiendas de la insuficiencia de sus armas para combatir a la barbarie instalada en trincheras infranqueables, pero consciente de que esas posiciones pueden ser erosionadas mediante una resistencia tenaz, civilizada, que logre trasladar a las generaciones futuras el convencimiento de que es posible un mundo mejor. De ahí su interés por el análisis de las sucesivas coyunturas internacionales, su preocupación por el medioambiente, sus críticas al capitalismo, y su llamada a una movilización que aúne fuerzas y voluntades para resistir la imposición de modelos socioeconómicos incompatibles con la dignidad humana, y para promover un cambio radical de mentalidades: de modo muy particular en la actual coyuntura marcada por la pandemia del coronavirus, que se presenta como una invitación urgente para revisar nuestros modos y valores de vida.
Hombre de paz -la paz que sigue a la lucha contra sí mismo, en busca de una continua superación-, José Manuel huye de la confrontación ideológica que se sustenta en estereotipos manidos, aunque no teme al cuerpo a cuerpo, si se tercia. Amante de la verdad, se aferra como un valiente al lema de ‘luz y taquígrafos’, porque practica siempre el juego limpio; y, al tiempo que se duele por esa ‘fauna de tinieblas’ que tantas veces nos circunda, donde el egocentrismo, la arrogancia y la presunción fatua campan a sus anchas, abre su corazón “a mujeres y hombres que viven en la luz y que iluminan a los demás, que nos enseñan en valores, que nos animan a soñar, a volar, a amar, a acariciar los sueños y a abrazar las utopías”.
Siempre he admirado la decidida apuesta de José Manuel por los jóvenes, de la que he sido testigo presencial en el curso de una estancia en Cuenca, con motivo de su toma de posesión como miembro de la Academia Nacional de Historia del Ecuador. Su aprecio por los Congresos de Escritores Jóvenes, que arrancaron a mediados del siglo XX, no quedó en una simple admiración platónica, sino que encontró su expresión en la puesta en marcha de los Congresos de Jóvenes Investigadores, el primero de los cuales se celebró el año pasado y arrojó unos resultados que llenaban de satisfacción a su impulsor, el cual, lejos de pretender adornarse con méritos ajenos, atribuía generosamente su éxito a los participantes: “el Congreso ha sido y ha supuesto una fuente de aprendizaje intenso para nosotros, hemos aprendido ‘de’ y ‘con’ los jóvenes universitarios”.
Termino estas breves reflexiones introductorias con unas palabras de José Manuel, plasmadas por escrito hace apenas cinco meses, que, si no se analizan con agudeza, podrían interpretarse como el certificado de defunción de la labor de investigación histórica: “nada de atrás nos sirve. Empecemos de nuevo, sin lastres. No nos dejemos engañar nuevamente. Avancemos día a día para cerrar un pasado que no debe volver nunca más”.
Dejaremos atrás los errores del pasado si reflexionamos en torno a ellos y extraemos consecuencias; si nos servimos de la historia para explicarnos a nosotros mismos; si abandonamos la frivolidad de recurrir al conocimiento histórico como simple justificación de festividades patrias útiles a los empresarios del circo nacional. “La juventud -insiste José Manuel, dirigiéndose a las nuevas generaciones- no será futuro, es presente, pero sin escollos rumbientos, ni oxidados. Su lucha es su formación, no la descuiden, porque un pueblo sin formación es un pueblo de vulgares charlatanes de feria”.

Acto de presentación del poemario CIUDADES de Juan Fernando Auquilla

La Editorial Centro de Estudios Sociales de América Latina se complace invitar al acto de presentación del libro CIUDADES del poeta cuencano Juan Fernando Auquilla Díaz con ilustraciones de José Ignacio Saquicela Arpi, que tendrá lugar el jueves 3 de septiembre a las 19:00 h. a través de la plataforma Zoom:

La presentación correrá a cargo del poeta Cristian Avecilla Siguenza y contará con la presencia del autor y la Directora de la Colección Taller Literario Yesenia Espinoza en representación de la Editorial Centro de Estudios Sociales de América Latina.

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